Una noche inolvidable

J.C.M. / Burgos
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Casi 11.000 aficionados vibraron con el Burgos CF y lo llevaron con su apoyo a vivir un derbi mágico

La afición fue el jugador número doce durante todo el partido y apoyó a su equipo cuando más lo necesitó. - Foto: Jesús J. Matías

El Plantío vivió una noche inolvidable. Con el cartel de entradas agotadas, más de 10.000 espectadores vibraron con su equipo y lo ayudaron a llevarse la victoria. Los últimos minutos serán recordados durante mucho tiempo.
Los jugadores del Burgos estaban agotados. Desde el minuto 4 habían defendido con uñas y dientes el gol de Ander y algunos de ellos no podían más. Emergió entonces la afición blanquinegra. Con su aliento recuperaron fuerzas y fueron capaces de cerrar el partido y celebrar por todo alto la victoria.

Ganar un derbi siempre es especial y en este caso mucho más tras el doloroso 3-0 sufrido en la primera vuelta en Valladolid. Allí los seguidores blanquinegros tuvieron que sufrir a los del Pucela. Ayer tocaba revancha. Ya el ambiente previo olía a derbi, con las calles cercanas a El Plantío llenas de aficionados. Un grupo de seguidores del Valladolid se concentró en un bar cercano al campo, vigilados por la Policía Nacional. Enfrente, seguidores del Burgos. Hubo insultos, provocaciones y poco más.

La Policía acompañó a los cerca de 400 aficionados del Valladolid al Fondo Norte y durante el partido pasaron desapercibidos ante la fiesta que se vivía en el Fondo Sur, Tribuna y Lateral. La despedida de los seguidores del Burgos a sus jugadores fue emotiva, de agradecimiento a su enorme esfuerzo para llevarse el partido más esperado de la temporada.

Los jugadores blanquinegros celebran con vehemencia el triunfo tras el pitido final.Los jugadores blanquinegros celebran con vehemencia el triunfo tras el pitido final. - Foto: Jesús J. Matías

Y en el palco, Marcelo Figoli disfrutó del ambiente de El Plantío. El nuevo dueño del Burgos ya había vivido el duelo ante del Mirandés. Sin embargo, los partidos ante el Valladolid siempre son especiales y ayer lo pudo comprobar.

Ahora, Figoli debe dar armas al director deportivo para reforzar una plantilla muy mermada.

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