Ser o Tener

Esther Alonso


Juntos

02/12/2020

Nadie habla en esta segunda ola de la covid-19 de cómo estos meses de oscuridad nos van a hacer mejores personas. Parece que el silencio en el que ha derivado este debate pudiera llevarnos a intuir que los partidarios del todo siguen igual y del no hemos aprendido nada tuvieran razón, y que lo que nos está ocurriendo en la salud y en la economía no nos hará cambiar la dirección de las velas de nuestras naves.
No estoy de acuerdo. Quien más o quien menos se ha visto obligado durante estos meses a realizar cierta introspección. A hacer inventario de lo que es y de lo que tiene, así como a valorar si deshacerse, o no, de lo que le sobra tanto en el ser como en el tener.
Hace unos días la Fundación Atapuerca ha conmemorado el 20 aniversario de la declaración como Patrimonio de la Humanidad de los yacimientos, un lugar que nos permite avanzar en nuestro autoconocimiento como especie y cuyos resultados científicos nos deslumbran campaña a campaña, gracias a la cercana labor de divulgación de sus codirectores.
Unos más alto y otros más claro, Carbonell, Arsuaga y Bermúdez de Castro han hablado sobre la incidencia de la covid-19 en la humanidad y la importancia de aprender cuanto antes sobre las circunstancias en las que vivimos como sociedad de cara a un futuro no muy lejano en el que una nueva pandemia vuelva a suceder.
Debemos sentirnos afortunados de que año tras año Atapuerca nos facilite cada vez más pistas sobre de dónde venimos, y que con motivo de la covid haya logrado también introducir en el discurso público el interrogante de hacia dónde queremos ir y si vamos bien por el camino que hemos elegido.
El lugar en el que perder a un futbolista de valores sociales discutibles se convierte en un acontecimiento mundial y en el que cuando desaparece un Premio Nobel apenas se le dedica unas líneas en los medios de comunicación de su tierra natal, no debería ser el sitio en el que nos quedáramos. 
A pesar de su carácter destructivo, ‘el paro técnico’ (en expresión de Carbonell) de la covid, nos ha situado a todos los habitantes del planeta si no en la misma baldosa, si unos muy cerca de otros, permitiéndonos tomar conciencia de que sea donde sea donde vayamos, lo haremos todos juntos.



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