Esther Alonso

Ser o Tener

Esther Alonso


Hay un lugar en el cielo

06/03/2024

Afirmaba Madeleine Albright que «hay un lugar en el infierno reservado para las mujeres que no ayudan a otras mujeres». Quien en tiempos de Bill Clinton lograra ser la mujer más poderosa del mundo en términos políticos, por el desempeño de su cargo como primera secretaria de Estado en la historia de Estados Unidos, sabía lo que decía tras haber superado un destino incierto por el que tuvo que transitar desde su Praga natal de 1937 hasta el Washington DC de 2022 que la vio morir. Feminista de facto, se convirtió en referente para las mujeres de todo el mundo con un tipo de liderazgo nuevo cuyo reflejo se extendió después a otras políticas de la talla de Angela Merkel, en Europa, o la neozelandesa Jacinda Arden.

La falta de solidaridad femenina a la que se refería Albright con su afirmación ha sido, sin duda, uno de los pilares de los que históricamente se ha valido el machismo para sujetar alguno de los techos con los pretendía mantener encerradas para siempre a las mujeres en las plantas más bajas de la escala social, económica, científica y cultural. Una lacra que, afortunadamente, va desapareciendo a medida que la lucha por la igualdad va ganando batallas. De hecho, la propia Albright quiso dar la vuelta a su afirmación cuando apoyando a su compañera Hillary Clinton declaró que «Hay un lugar en el cielo para las mujeres que ayudan a otras mujeres». Personalmente me gusta más esta versión del mensaje que la otra, pero entiendo que, partiendo de las dificultades de la ex secretaria de Estado, fuera el infierno en el primer lugar en el que ella misma pensara.

He visto a mujeres ser insolidarias en momentos delicados para otras mujeres, como cuando, por ejemplo, con la maternidad, una trabajadora decide reducir horas de su jornada laboral para dedicar un tiempo valioso y necesario a la crianza. He visto a mujeres ponerse de perfil en situaciones de hostigamiento sexual por mantener cierta simpatía hacia el acosador. Y a otras calumniar a aquellas que escalan puestos y logran llegar lejos. Pero he visto a muchas más tender su mano, prestar su hombro y ofrecer el calor de su abrazo, y aunque para todas este 8 de marzo es el día de la mujer, solo para las últimas hay un lugar reservado en el cielo.