María Guerrero

Tribuna Sanitaria

María Guerrero


Lazos rosas

25/10/2023

La visión de un lacito rosa nos puede conducir a una bebé oliendo a agua de lavanda, con enormes ojos y una sonrisa desdentada. 

Un lazo rosa también fue el símbolo elegido por Alexandra Penney, editora de la revista de salud Self, y Evelyn Lauder, vicepresidenta de la compañía Estée Lauder y sobreviviente de cáncer de mama, para representar a la Fundación para la Investigación del Cáncer de Mama. La OMS eligió el día 19 de octubre para conmemorar la lucha contra el cáncer de mama, como muestra de apoyo social y de visibilización del cáncer más frecuente entre las mujeres, y se otorgó la consideración al mes de octubre, de mes rosa.

El cáncer de mama supone el 28,9% del total de cáncer en mujeres, y es la primera causa de muerte por cáncer en España, a pesar del buen pronóstico de supervivencia a largo plazo que presenta esta enfermedad. El estrés posterior a su diagnóstico origina una cascada de inquietudes, miedos e inseguridades al pertenecer a la estadística: 1 de cada 8 mujeres desarrolla un cáncer de mama.

Coloco un gran lazo rosa para rendir tributo a estas mujeres, conocidas o desconocidas, que han padecido o siguen padeciendo la presión de diagnósticos inciertos, tratamientos largos, esperas en pasillos con la esperanza de resultados alentadores, solas o acompañadas, con lágrimas o sonrisas, y la preocupación por ellas mismas y por su entorno... La inseguridad y el temor a los planes de futuro: las próximas navidades, las vacaciones de verano, los próximos cumpleaños… Y los ruegos a los dioses para estar presentes, para que las ausencias no enturbien la comunión de la niña, la graduación del primogénito o las bodas de oro de los padres. 

El principal factor de riesgo para sufrir un cáncer de mama es ser mujer, es un tumor hormonodependiente -depende del efecto de las hormonas femeninas sobre la mama-, afectando sólo en el 1% de los casos a hombres. El segundo factor de riesgo es la edad, a pesar de los diagnósticos a edades tempranas, por las alteraciones en los mecanismos reparadores de ADN y la exposición acumulativa a factores de riesgo.

Es fundamental que las mujeres exploremos nuestras mamas para detectar cualquier cambio, y participemos en los programas de cribado mediante la realización de una mamografía, que en el caso de nuestra comunidad se realiza a partir de los 45 años. Esta técnica permite detectar lesiones en estadíos muy iniciales, realizar tratamientos menos agresivos e incrementar las tasas de curación.

Los avances en el conocimiento de la enfermedad, así como la contribución de otras áreas como la radiología o la medicina nuclear, han permitido que las cirugías mutilantes previas hayan sido sustituidas por otras más conservadoras, permitiendo en algunos casos la conservación de estas glándulas tan asociadas a la anatomía femenina. La radioterapia y la quimioterapia, así como las terapias farmacológicas, han sido fundamentales para mejorar la supervivencia del cáncer de mama. 

Los días son largos cuando existe dolor, pero sin lucha no se gana la batalla. Ánimo a las mujeres que están pasando por este proceso de curación, y gracias a los compañeros que les acompañan en este camino.