María Guerrero

Tribuna Sanitaria

María Guerrero


Porque el término importa

24/01/2024

Una demanda reiterada, una referencia obsoleta y despectiva, una necesidad social… múltiples definiciones, pero la persistencia por parte de instituciones y asociaciones de 'personas con discapacidad ha conseguido su objetivo. Por fin, se procederá a la reforma del artículo 49 de la Constitución Española para eliminar la palabra 'disminuidos' en referencia a este numeroso grupo de ciudadanos españoles.

La Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas, celebrado en diciembre 2006 y en el que participaron organismos oficiales, asociaciones de personas con discapacidad y sus familias, y con representatividad española, ya reflejó en sus conclusiones que el término adecuado para referirse a este colectivo es personas con discapacidad o en situación de discapacidad. 

Si pensamos unos breves segundos en la utilización de la palabra 'disminuido', para hacer referencia a una persona con algún grado de discapacidad, en la dinámica y diversa sociedad actual, resulta todavía más llamativo que el vocablo aún sobreviva en el texto constitucional.

El CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad) recomienda poner el foco en la persona, y utilizar la discapacidad como adjetivo, no como sustantivo, y es la mención adecuada: personas con discapacidad. La discapacidad es una limitación para la persona en su relación con el entorno, reflejando que es el entorno social en el que vive el que crea sus barreras y limitaciones.  

Las personas con discapacidad engloban un colectivo amplio y diverso, y las cifras no reflejan la realidad ni la dificultad de sus días, ya que existen discapacidades físicas, psíquicas, sensoriales, con mayor o menor grado de severidad y limitación para las actividades diarias, pero la OMS calcula que 1.300 millones de personas, o 1 de cada 6 personas en todo el mundo, sufren una discapacidad.

El término sí importa, mucho, porque da valor a 'la persona', palabra ausente en muchas ocasiones pare referirse a aquellas con algún grado de discapacidad, y situarla en primer lugar los posiciona como lo que son, como los debemos ver y como los debemos tratar: como personas. No desean paternalismos ni compasión, quieren lógicamente disfrutar de los mismos derechos que el resto de la población y trabajan para alcanzarlos, apoyados por asociaciones, instituciones y familias.

Como personas sufren por las enfermedades que padecen, pero desarrollan un proceso de adaptación continuo para conseguir el objetivo de integrarse en la sociedad. Como personas tienen sentimientos, y sufren por el agravio, la discriminación o la estigmatización y reclaman la inclusión social, fuera de etiquetas o posicionamientos.

Como personas se relacionan, y rompen mitos y barreras; se enamoran y forman sus familias, con los apoyos necesarios, afanándose por disfrutar y vivir en una sociedad tolerante e inclusiva. 

Como personas celebrarán este cambio en el ordenamiento jurídico español, aunque quedan pendientes importantes cambios, que no dependen de ellos sino de su entorno, de las 'personas con capacidad' que somos quienes debemos aceptar y comprender las diversidades y diferencias de un mundo en el que conviven personas con diferentes necesidades.