El campo burgalés cierra filas y quiere exportar su modelo

P.C.P. / Mazuelo de Muñó
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La nueva plataforma de manifestantes y las organizaciones agrarias acuerdan una unidad de acción para las próximas movilizaciones que supone un hito en el campo burgalés. Pretenden además que cunda su ejemplo en toda España

El campo burgalés cierra filas y quiere exportar su modelo - Foto: Jesús J. Matías

Unos entendieron que por libre no iban a ningún sitio al que quisieran volver, y otros asumieron que no pueden dejar de lado a su gente. Y así, rápidamente, llegaron a un acuerdo de unidad de acción que supone un hito en el campo burgalés y que puede convertirse también en histórico para toda España si consiguen, como se han propuesto, exportar el modelo a toda España.

Mazuelo de Muñó no tiene nada que ver con Yalta, ni con Davos, pero todos los que estaban ayer en esa pequeña bodega en la que se labró el pacto coinciden en reseñar que marca un antes y un después en las movilizaciones de los agricultores y ganaderos burgaleses, al igual que fue «histórica» la tractorada convocada por la UCCL el martes, cuya presidenta no deja de agradecer la participación de todos los asistentes, muchos procedentes de otras organizaciones.«Aquel día no pudo ser la unidad de acción», lamenta Susana Pardo, pero a partir de ahora sí. El primer acto conjunto se prevé, si no hay cambios, para el martes 13 en el Puerto de Santander, mientras que el miércoles ya estaba prevista una gran tractorada que, con todos en el mismo barco, se antoja monumental.

«A partir de ahora tienen que cambiar las cosas», apunta Esteban Martínez, presidente de Asaja Burgos y coimpulsor del Pacto de Mazuelo. «Hemos hecho lo que debíamos», reflexiona, consciente de que «los problemas del sector son los mismos» y que los manifestantes que estos días han salido a cortar las carreteras necesitan también encauzar esas protestas dentro de la legalidad, opina también Pardo.

Ambos desean que el de Burgos pueda ser «un modelo a seguir» en otras provincias, ya que salvo Salamanca en alguna protesta ganadera, no conocen otro precedente de unión total en el campo español. «Ahora que hemos despertado esta sensibilidad, debemos seguir adelante», recalca Martínez.

No fue fácil, sin embargo, gestar la cumbre de Mazuelo de Muñó. Los manifestantes acudieron a primera hora de la mañana al paseo Virgen del Manzano, sede de la Cámara Agraria de Burgos, pensando que la reunión estaba prevista allí. Al encontrársela cerrada a cal y canto, algunos verbalizaron su malestar pero los que ya se perfilaban como portavoces del colectivo se condujeron con habilidad y en vez de mandar a todos a Mazuelo, recondujeron la protesta hacia la Subdelegación del Gobierno mientras una pequeña delegación se desplazaba a la cumbre agraria.

De la calle Vitoria se desplazaron al Landilla, y allí se vio que lo ocurrido el día anterior enRubena, con dos detenidos tras una carga de la Guardia Civil por no poner fin al corte no autorizado de la AP-1 y una lluvia de piedras contra los agentes, había dejado su poso en los participantes de las protestas. Por un lado, porque ayer fueron muchos más, y con una nutrida representación de la Ribera llegaron a juntarse 350 personas en el Nudo Landa, aunque también la lluvia significó un pequeño empujoncito para aquellos reacios a detener las labores de siembra. Y por otro lado, porque eran más los partidarios de la calma y de no actuar por las malas que quienes pedían -que también los hubo- tomar la autovía por las bravas y exponerse a una más que segura lluvia de porrazos.

Porque desde el principio, los mandos policiales dejaron claro a los manifestantes que no tenían intención de permitir que interrumpieran el tráfico, más en una mañana de lluvia con riesgo letal de accidente o atropello. Con los antidisturbios de la Guardia Civil a un lado, los efectivos del Cuerpo Nacional de Policía a otro y una valla en medio, los 'chalecos amarillos' se mostraban dubitativos. Había quien mantenía su apuesta por la fuerza bruta, otros que planteaban dividirse en dos grupos y marchar hacia Rubena, y algunos más que lanzaban otras posibilidades, como desplazar su protesta a los accesos a los polígonos, a los hipermercados o incluso al centro de la ciudad para explicar a los burgaleses que el campo sigue en lucha.

Sin embargo, triunfó la sensatez y la inmensa mayoría aguardaron la llegada de los negociadores delPacto de Mazuelo. «Hay que intentar hacer las cosas con orden», explicó un portavoz de la nueva plataforma con un megáfono. «Tenemos que llegar a acuerdos, difíciles pero tenemos que llegar. No podemos hacer lo que nos dé la gana... Venimos aquí a reivindicarnos, no a pelear. No traemos porras, no traemos piedras... Venimos a hablar», razonó para terminar aplaudido por sus compañeros.

Volvieron, pues, a dialogar con la Benemérita, que volvió a repetir que sus órdenes ayer eran las de impedir cualquier afección al tráfico de la autovía A-1. Se fueron acumulando manifestantes cada vez más cerca de la autovía y, al final, poco antes de las 13 horas consiguieron saltar a la carretera y cortar el tráfico, sin que guardias civiles y policías intervinieran más que para evitar accidentes. Fueron solo unos minutos, la guinda de la mañana.

 

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