David del Cura

Entre pitos y flautas

David del Cura


Milagro en domingo

12/02/2024

Hace algunos años, sentado a la mesa de la Fundación Joaquín Díaz, le pregunté al maestro cuándo se le volvería a ver cantar. Con su mirada de sabiduría, su melena de juglar y su voz profunda y serena me contestó que él ya estaba retirado de los escenarios. Ante lo imposible he seguido alimentando el conocimiento de lo que hemos sido y cantado con sus vinilos surcados de tiempo, sencillez y tradición. Hasta el pasado domingo. En un lugar preparado para los sueños como el Circo Price de Madrid, abrió la puerta de la magia, con una de sus piezas más preciosas, de una belleza doliente y de un misticismo difícil de transitar. Dime ramo verde dónde vas a dar, porque si te pierdes yo te iré a buscar…. El éxtasis se hizo inevitable al escuchar y sentir a un hombre que ha dejado registro sonoro de un pasado que no llegó a los libros; que grabó para siempre lo que fueron aires y bailes de plazas, siegas y bodegas. 

Ahora que tan retóricamente se pregunta por los intelectuales, ahí tenéis a uno de los más grandes. Díaz ha dado academia a lo popular y ha recorrido la tierra en sus sentidos más amplios, terrón y planeta, para recopilar y difundir el patrimonio inmaterial de la tradición. Ha puesto a salvo las voces con las que generaciones y generaciones han disfrutado, reído, llorado, cantado a sus muertos, a sus vivos, aliviado la miseria y celebrado la cosecha. Díaz se apareció como ese profeta de verdades reveladas y lo hizo junto a dos tunantes, con perdón, que saben que esa herencia de los siglos ya está grabada y puesta a salvo y que ahora es el momento de dar una vuelta, fundirla, ejecutarla y resucitarla, trasmitirla, divertir y divertirse. Ellos saben que la música, como el pescado, mejor fresca y con amigos y allí juntaron a los suyos y a los de los suyos. Confieso que fui con varios y salí con más, porque por allí estaban Rodolfo, Yoli, Teo, Violeta, Teresa, Manu y apareció primo Nacho y Sacha y Santos… y Gabi, piedra de bóveda del Price con su sonrisa y generosidad… y la tarde se hizo noche y la mañana tormento. 

Diego Galaz y Jorge Arribas dedicaron casi dos horas a obrar milagros, ora apariciones, ora resurrecciones, ora multiplicaciones… y un sermón sin moralina porque «por los bailes de vuestros abuelos estáis hoy aquí». 

Esa pareja de burgaleses sin fronteras ha dejado consagrado ese momento para las gentes afortunadas que por allí anduvimos. En un templo de saltimbanquis, prestidigitadores y payasos llenaron butacas y corazones con paisanos, modernos, curiosos, devotos y melómanos, porque también de esos había. 

En una ciudad que se mira el ombligo nos invitaron a levantar la mirada y los brazos y reconocernos en la jota. Sé que echar flores a Fetén Fetén en el Diario de Burgos es una reiteración y hacerlo una semana después es desajustar la crónica periodística pero esto no va de dar fe sino de tenerla en el ser humano y en sus manifestaciones artísticas más alegres, las que se preparan en las cocinas y se disfrutan en montonera en frontones, teatros y circos. Creo que esta vez encontramos el ramo verde y no, no nos da lo mismo olvidar que querer, porque queremos más, fetén y chipén.