«No podemos tender la ropa ni salir a la terraza. Huele fatal»

C.M. / Burgos
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El estado ruinoso de los bloques 2 y 4 de la calle Cardenal Segura, en pleno centro histórico, tiene desesperados a vecinos y comerciantes por la mala imagen, la presencia de palomas y la caída de elementos de las fachadas

Residentes y dueños de negocios reclaman una solución al Ayuntamiento. Los patios y los balcones se llenan de excrementos de palomas. - Foto: Luis López Araico

Algunos llevan toda una vida viviendo en la zona o regentando un comercio y otros se han mudado hace poco tiempo atraídos por las vistas a la Plaza Mayor y la Catedral o el trasiego que hay en este emblemático emplazamiento para su negocios. Sin embargo, la presencia de dos inmuebles en estado ruinoso en los números 2 y 4 de la calle Cardenal Segura está haciendo que su vida se convierta en un auténtico suplicio. No pueden abrir sus ventanas por el olor nauseabundo procedente de los excrementos de palomas que se acumulan, cada dos por tres les sorprende el estruendo de algún elemento que se viene abajo en el interior de los inmuebles y la suciedad se acumula en los portales y negocios. 

Llevan tiempo reclamando al Ayuntamiento una solución pero esta no llega. Temen que un día se produzca algún accidente si cae algún cristal a la calle procedente de las ventanas o balcones. Los dueños de los edificios colocaron un alero metálico para proteger a los viandantes pero acumula toneladas de palomino que produce mal olor e insalubridad. «No podemos tender la ropa ni por el lado del patio, porque se llena de excrementos de las palomas, ni por el lado de las galerías porque huele fatal. El olor se cuela en el interior de nuestras casas», asegura María Mena, vecina del número 6. 

También tienen miedo, dado que en algunas ocasiones se producen desprendimientos de partes del edificio. Las palomas han encontrado en estos inmuebles en ruina el lugar ideal para resguardarse y su presencia produce ruidos e insalubridad. «Si los dueños no hacen nada el Ayuntamiento tendrá que actuar de oficio. ¿A qué vamos a esperar?, ¿a que ocurra algo?.Menos mal que está la visera protectora», añade. 

De la misma opinión son Candelas y Félix, dos mayores, que viven en el número 12 de la Plaza Mayor, el edificio colindante al 2. No solo sufren las moles tias de las palomas sino también el deterioro de la columna de uno de los soportales. Además, el elemento protector les resta vistas. «Tenemos que soportar las cacas de las palomas, no podemos salir ni al balcón». 

Los comercios de la zona tienen que retirar día sí día también palomas muertas o sus plumas y sus tiendas se llena de bichos. «Nos da mucho miedo que un día se caiga el edificio. Se oyen muchos ruidos», apuntó Victoria Fernández, de la tienda Azucena. 

Teresa Álvarez tiene su negocio, IMedias, junto al número 2 y asegura que el mal estado de estos inmuebles da mala imagen a un entorno por el que pasan cientos de turistas. «Esta todo lleno de suciedad y caen cascotes de los edificios» 

Los propietarios de los inmuebles quieren derribar las fachadas e eliminar la altura pero la Comisión Territorial de Patrimonio les ha dado un no como respuesta al ser contrario al PGOU. El acuerdo se emitió el 15 de mayo de 2022 y propietarios y Ayuntamiento están obligados a buscar otra alternativa para poder rehabilitar ambos inmuebles. Más de un año después no lo han hecho y el problema lejos de desaparecer va en aumento. 

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