El Polo aún sostiene 13.000 empleos pero se está agotando

G. ARCE / Burgos
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Hoy sobreviven 27 industrias de las 93 que se crearon entre 1964 y 1973. Desde los 90, Burgos es incapaz de captar grandes inversiones y pierde posiciones en los corredores estratégicos

El Polo aún sostiene 13.000 empleos pero se está agotando - Foto: FEDE

Veinticinco años después del final de la Guerra Civil, Franco agradecía el papel estratégico que le tocó jugar a Burgos durante la contienda bélica como 'capital de la Cruzada' otorgándole el Polo de Promoción Industrial, que se defendió como «un acto de justicia redistributiva». Fue -confirma la investigación histórica y pese a quien le pese hoy- una concesión puramente política, un empeño personal del dictador, que marcó un antes y un después en el devenir de la ciudad y cuyos beneficios duran hasta la actualidad, con 26 empresas nacidas en aquel proyecto aún activas (y punteras) y más de 13.000 empleos industriales.

Los integrantes del Consejo de Ministros reunido el 24 de enero de 1964 tenían muy claras dos cosas: que era imposible que España prosperase aislada del mundo si seguía apostando por la autarquía y que el caudillo quería atender de una vez por todas las numerosas y reiteradas peticiones que le llegaban al Pardo desde instituciones y vecinos de Burgos para que apostase de una vez por todas por su desarrollo industrial.

La ciudad ya sabía de las oportunidades que podían brindar las nuevas fábricas. El polo textil de la SESA y el desarrollo de la industria papelera fueron un éxito en los años 40 y 50 gracias a los Auxilios Municipales para la Implantación de Nuevas Industrias y, poco antes de gozar de los beneficios del Polo, en el año 62, el propio Ayuntamiento se lanzó a la carrera industrial con el proyecto del Gran Burgos, que logró atraer a tres industrias al naciente polígono de Gamonal que marcarían el camino a las demás: las fábricas de maquinaria ISA y Nicolás Correa y la maderera Taglosa.

El primer Plan de Desarrollo Económico y Social del franquismo, donde se contempló la figura de los polos, fue la excusa perfecta atender a las peticiones de los burgaleses. El 30 de enero de 1964 se aprobó el decreto que iniciaría una etapa de enorme prosperidad para la ciudad hasta el año 73, primero bajo el amparo del Polo de Promoción y, a partir de 1969, como Polo de Desarrollo.

«Sí, Burgos ocupa una posición estratégica en el mapa nacional, es un cruce de caminos e incluso ofrece en abundancia agua de calidad, pero hay varias capitales españolas que pueden ofrecer lo mismo. Lo que marcó la diferencia y su destino, además de una decisión del régimen franquista, fue que éramos una ciudad con gran iniciativa industrial 20 años antes de nacer los polos», confirma el profesor Gonzalo Andrés, el que fuera comisario de la exposición conmemorativa del 50 aniversario, celebrada en el Fórum Evolución hace diez años.

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