Localizan el cadáver de Sergio Sierra en Juarros

DB
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El burgalés de 47 años, empleado de autobuses urbanos, llevaba desde el pasado 3 de octubre desaparecido. Sus restos estaban en avanzado estado de descomposición en un entorno frondoso

Agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Burgos encontraron el cuerpo del conductor de autobús urbano Sergio Sierra Rojo en un paraje frondoso entre las localidades de Ibeas de Juarros, San Millán y Arlanzón. El vecino de Burgos de 47 años llevaba desde el pasado 3 de octubre desaparecido, cuando su familia denunció su ausencia tras encontrar una nota en la que advertía de que se iba a quitar la vida.

Desde ese día, se organizaron y coordinaron múltiples dispositivos de búsqueda y batidas por diferentes zonas. En un primer momento, se comenzó por el entorno de Fuentes Blancas, La Ventilla y el cauce molinar, pues allí encontraron una prenda de ropa de su propiedad. En estas labores participaron de manera activa, además de las diferentes unidades policiales de la Comisaría Provincial de Policía Nacional, miembros de Policia Local, Bomberos de Burgos, Protección Civil, Cruz Roja y de la Unidad Canina de Salvamento (GREM) entre otros, además de allegados, amigos y familiares que se unieron en esos trabajos, que resultaron del todo infructuosas.

Poco a poco, se fue ampliando el radio de acción y búsqueda a todo el entorno de la capital y a municipios aledaños donde pudiera haber llegado. Se peinaron zonas de Cardeñajimeno, Carcedo, Villafría, Cótar o San Medel. También se utilizaron drones para tener una visión más amplia del territorio. Pero las semanas fueron pasando y siguieron sin tener ni una sola pista de su paradero. Esta situación obligó a que se rebajara el nivel de efectivos destinados a estas labores.

Localizan el cadáver en una zona frondosa de la comarca de Juarros.Localizan el cadáver en una zona frondosa de la comarca de Juarros.

Pero por parte de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Burgos se continuó con la investigación durante más de siete meses, practicando entrevistas a personas del entorno del desaparecido. Se analizaron sus equipos informáticos, así como sus terminales móviles, investigando de manera exhaustiva sus posicionamientos, así como las ubicaciones durante los meses anteriores a su desaparición, ya que cuando desapareció el mismo no portaba su teléfono móvil, el cual fue recuperado en un registro practicado en su domicilio.

De igual manera se estudiaron los lugares que solía frecuentar, aficiones, costumbres y rutinas, todo ello con la finalidad que los propios investigadores «llegaran a pensar» como el propio desaparecido. Se trabajaba con la hipótesis que su localización iba a ser compleja porque esta persona había manifestado a su entorno más cercano que se iba a quitar la vida y que tenía pensado el lugar para que no le encontrasen nunca, lo que dificultó enormemente la labor policial.

Fruto de todas las diligencias practicadas, se logró focalizar la investigación en una amplia zona comprendida entre las localidades de Ibeas de Juarros, Arlanzón y San Millán de Juarros. Posteriormente se centró la búsqueda en una zona más acotada, en una especie de islote entre los cauces de dos ríos, un lugar inhóspito e intransitable, apartado de los caminos y senderos naturales de la zona, en definitiva, el lugar perfecto para que ninguna persona pudiera localizarle, de no ser por la labor policial.

Fue allí donde encontraron unos restos humanos. Todo parecía confirmar el fatal desenlace, que se trataba del cadáver de Sergio Sierra Rojo. Tras realizar las pertinentes pruebas biológicas y genéticas para acreditar este extremo de manera irrefutable, ya que se encontraba en un avanzado estado de descomposición, confirmaron se trataba del trabajador del servicio de autobuses urbanos de la capital, según fuentes de la Comisaría.