Con la Arandina en el corazón

RODRIGO C. LEÓN / Aranda
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Juan González, Manuel Illera y Félix Bermejo fueron algunos de los valientes socios fundadores que un día pusieron las primeras piedras para que el conjunto ribereño naciera a base de pasión y esfuerzo

Manuel Illera, Juan González y Félix Bermejo. - Foto: Rodrigo C. León

Todos presumen de la Arandina. El histórico duelo de Copa del Rey ante el Real Madrid ha traído un interés nunca antes visto. Muchos se han apuntado a esta fiesta. Algunos se han ido sumando a la locura con el paso del tiempo. Pero muy pocos lo han visto nacer. Este periódico se ha sentado con tres de los socios fundadores del club para rememorar su trayectoria. Juan González, Manuel Illera y Félix Bermejo fueron piedras angulares para que lo que un día fue una ilusión, ahora sea una firme realidad.

Los tres han recibido a Diario de Burgos en su casa. En las gradas del Juan Carlos Higuero. Son muchas las horas y emociones que ambos han vivido allí. Ahora, con un acontecimiento histórico a la vuelta de la esquina, esbozan una sonrisa al ver el futuro más inmediato del club. Alegría cuyo trabajo desinteresado tiene buena parte de culpa. Ellos pusieron la primera huella del desierto.

Juan González

Juan González es toda una institución dentro del fútbol arandino. Formó parte de la dirección de la Gimnástica Arandina, posteriormente se unió a la UD Aranda, y años después ya era uno de los grandes artífices de la fundación y crecimiento de la Arandina. Para Juan, "la Arandina es una forma de vida". Una frase poética que él ha sabido alejar de la mera ficción. Su labor como directivo o delegado de campo no es ningún secreto. Pero nunca tuvo problema en asumir otro rol que el club pudiera necesitar. Se entregó "en cuerpo y alma", literalmente.

Juan siempre ha sido un hombre de club. Puro sentimiento. Algo que ha inculcado a su familia. Su mujer Chelo, o sus hijos Marta y Sergio también han dedicado buena parte de su vida al club. "He tenido mucha suerte de tener una familia que ha vivido conmigo esta historia. Como un reportaje de hace años del Diario de Burgos dijo: una familia de sangre, corazón y sentimiento blanquiazul".

Como delegado, ha recorrido miles de kilómetros por todos los campos humildes de Castilla y León. Con especial añoranza recuerda el "espectacular" ascenso de Alcobendas, aunque no puede olvidar aquellas lágrimas tras el descenso ante el Lermeño: "lloré lo que no lloré por mi padre".

Juan González vivirá desde la grada un partido que traspasará todo tipo de romanticismo. El club de sus amores, por el que lo ha dado todo desde hace 37 años, se medirá al Real Madrid. "Es histórico, dudo que se vuelva a repetir", explica. No obstante, como buen conocedor del caprichoso mundo del fútbol, lanza un mensaje para todos aquellos que se sumen al barco para ese día. "La Arandina no se resume en este partido. Si queremos a la Arandina, la queremos para lo bueno y para lo malo". Pocos ejemplos mejores que Juan para resumir como un balón y el corazón pueden escribir una historia de pasión sincera.

Manuel Illera

La figura de Manuel Illera resultó clave para el nacimiento de la Arandina. Tras la desaparición de la Gimnástica, la UD Aranda sufría las tempestades de Preferente. Y abocados a la necesidad de cambio, una reunión de diez personas fructiferó en el nacimiento de un nuevo equipo: la Arandina C.F. Un proyecto que rápidamente se alzó con el objetivo de ascender a Tercera, y que sembró las bases del futuro.

Illera formó parte de aquella primera directiva, en la que, por aquel entonces, ejercía las veces de tesorero. Liderada por Francisco Serrano y apoyada por Marcelino Maté y Antonio de Santiago, la institución sembró sus primeras semillas. Sobre esos recuerdos, él destaca la primera plantilla del proyecto. "Juntamos a Antonio, el panadero, como entrenador y varios jugadores de la UD Aranda. Pero siete titulares nos dejaron tirados y Marcelino Maté nos ayudó a firmar a cinco futbolistas de Segunda B. Buenísimos".

A pesar de que era un fútbol muy modesto, ya por las gradas de Castilla y León, se hablaba de Illera 'el ojeador'. Sí. También multiplicaba sus funciones en la planificación deportiva. "Me implicaba mucho en el área deportiva. Aunque a veces hacía de poli malo. Veía muchos partidos, negociaba sueldos... y ponía las sanciones", esboza entre risas. Sin embargo, su mayor orgullo se sitúa en ver a jugadores de la casa con la elástica blanquiazul. "Teníamos un equipo juvenil maravilloso. Con 17 o 18 años eran hombres y derechos. Era una gozada verles jugar y encima saber que son criados en el club".

Para Manuel Illera, el partido ante el Real Madrid, al cual considera "el mejor equipo del mundo", es un "acontecimiento que traspasa la barrera mundial". Bajo el lema de 'todo es posible', se escuda en los caprichos del fútbol para vivir otro momento de gloria como blanquiazul.

Félix Bermejo

Félix Bermejo también formó parte de aquellos diez valientes que dieron un paso adelante para fundar la Arandina. Asumió el rol de vicepresidente económico con el objetivo de no caer en errores del pasado. "Yo dije que el primer día que tuviera que pedir dinero para comprar un bolígrafo, esto se acababa", relata. No obstante, el secreto de esa unión y éxito en todas las áreas, lo define en pocas palabras: "empleamos nuestra forma de ser para encauzar a la gente".

Defiende con orgullo el trabajo de aquella directiva, quien supo "evitar problemas económicos". No obstante, Félix tuvo otra parte protagonista en esta historia: él diseñó el primer escudo del club. "El primer escudo solo cambió el nombre de UD Aranda por el de Arandina. Y ya después iniciamos un escudo propio, el cual me ofrecí a crearlo". Aún continúa resignado por la inclusión de las hojas de laurel de manera posterior, puesto que es el único detalle extra que se ha sumado a su creación original. Una imagen, que por cierto, desde un primer momento, encandiló a la directiva. "Llevé cinco bocetos hechos a mano y se escogió ese por unanimidad".

Bermejo no destaca ningún momento en especial, pero sí coincide con Illera en una cosa: su debilidad por el talento de la casa. "Había una cantera impresionante. Nos emocionaba que vinieran ojeadores de grandes clubes, verles debutar y las ganas que se les veía de demostrar su nivel".

A pesar de las mil y unas vivencias como blanquiazul, Félix Bermejo continúa perplejo ante lo que vivirá el sábado. "Me lo dicen y no me lo creo. Todas las sensaciones buenas posibles representan lo que viviremos ese día". Lleno de júbilo e ilusión, vivirá el partido desde la grada. El escudo que un día él mismo dio alma y cuerpo, medirá sus fuerzas ante todo un Real Madrid.