Peonadas: el fracaso del sistema

ANGÉLICA GONZÁLEZ / Burgos
-

Desde que la sanidad está estructurada tal y como la conocemos ha existido la autoconcertación -que los profesionales continúen su trabajo por las tardes y cobren por ello- para intentar poner coto a las listas de espera. Pero el resultado ahí está

Las peonadas se han desarrollado históricamente para reducir la lista de espera quirúrgica. - Foto: Patricia González

La palabra se viene colando en la conversación pública de la comunidad autónoma y de esta provincia, al menos, desde el año pasado. Las enormes listas de espera hospitalarias para acceder a una intervención quirúrgica o a una consulta externa en los hospitales obligaron en 2022 a la Consejería de Sanidad a aprobar -tras un acuerdo con los sindicatos en la Mesa Sectorial de Sanidad- las denominadas coloquialmente peonadas, es decir, los alargamientos de jornada para que el personal sanitario viera y operara pacientes por las tardes y se redujera, así, el tiempo de demora. Esta autoconcertación, como se le llama en el lenguaje administrativo (cada centro se concierta consigo mismo, se viene a decir), supone un coste significativo que sale de las arcas públicas -9 millones fue la partida anunciada por la Junta-, por lo que se suele utilizar puntualmente y con cuidado.

Y probablemente no habrá existido desde el inicio del sistema sanitario tal y como le conocemos -entre finales de los años 70 y principios de los 80 del siglo pasado- un momento en el que esta forma extraordinaria de trabajo haya tenido mayor justificación. La práctica paralización de los quirófanos como consecuencia de la pandemia sumada a la falta de profesionales que atenazaba ya a la sanidad burgalesa desde antes de marzo de 2020 crearon la tormenta perfecta.  Así que las peonadas -que son voluntarias- se pusieron en marcha a 450 euros cada tarde para el personal médico,  a 300 para las enfermeras, a 110 para las técnicas en cuidados auxiliares de enfermería y a 90 para los celadores. La gerente del HUBU, Ana Lucía Eroles, anunciaba en estas páginas el domingo pasado que existe presupuesto para seguir con la autoconcertación hasta finales de año y reconocía que si bien ha supuesto un cierto alivio de la presión en la lista quirúrgica no se están viendo los mismos resultados en las consultas externas.

(El reportaje completo, en la edición impresa de este domingo de Diario de Burgos o aquí)