"¡Qué ganas tenía de comer lechazo!"

L.N. / Aranda
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Fieles a la tradición que empezaron hace ya varios años, una cuadrilla de amigos de Alicante y Burgos acudió, como cada Sonorama, a disfrutar de un buen asado en horno de leña. Les supo "a gloria"

"¡Qué ganas tenía de comer lechazo!"

No fallan. Y lo cierto es que hacen muy, pero que muy bien. En cada Sonorama Ribera que viven, y ya van unos cuantos, la cuadrilla de amigos de Paula y Juan se da una alegría al cuerpo y disfruta de un buen lechazo asado en horno de leña. Así, fieles a su tradición, este grupo, al que Diario de Burgos acompaña para relatar sus vivencias en el festival arandino, decidió que ayer había llegado el momento de pegarse un homenaje. En la recta final de Sonorama y tras varias jornadas pistola en mano por los conciertos que se celebran en el centro de la ciudad, se olvidaron durante unas horas de la batalla de agua para centrar todos sus esfuerzos en devorar el plato que ejerce como rey de la gastronomía arandina.

"¡Qué ganas tengo de comerlo!", exclamó Paula nada más entrar en el asador Casa José María, repleto hasta la bandera de artistas y festivaleros que, entre concierto y concierto, aprovecharon para empaparse de los atractivos que ofrece la ciudad. Para esta joven, que acumula 14 ediciones a sus espaldas, este es el único momento del año que come lechazo asado. "Allí (en Alicante) no se hace", apuntaba, mientras añadía que es una de sus comidas favoritas. De hecho, su tío, que vive en Villalba de Duero, siempre le manda fotos cuando come chuletillas o lechazo. Y, claro, ella se muere de envidia porque si algo le tiran a Paula son las raíces ribereñas que le vienen de su familia materna.

Tras abrir boca con una ración de morcilla de Aranda y una cazuelita de chorizo, el grupo no pudo más que frotarse las manos cuando el camarero aterrizó en su mesa con el lechazo asado, la ensalada y la torta de Aranda. Acto seguido, Diego se puso la servilleta de babero y Juan, por su parte, se lanzó al ataque. "Aquí ya no hay amigos", dijo entre risas. Apenas unos instantes después, pronunciaron comentarios como "¡qué bueno, por favor, esto es la gloria!", "¡qué barbaridad!", "se deshace casi con la mirada" o "si todo el mundo probara el lechazo asado de esta manera, seguro que no habría ningún vegetariano".

Y eso que ayer el sol volvió a apretar de lo lindo y que las fuerzas, después de varios días de juerga, empiezan a flaquear. Pero el lechazo hizo resurgir a Paula, Juan, Antonio y Diego. "Esto te da la vida", concluyó el burgalés.