Sonorama Ribera se va a hacer las Américas

L.N.-P.C.P. / Aranda de Duero
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Javier Ajenjo desvela que la experiencia musical, enológica y cultural se exportará a Montevideo en noviembre y a México en febrero

Actuación en la Plaza del Trigo durante el Sonorama de 2022 - Foto: Valdivielso

Sonorama cruza el charco. Se marcha a hacer las Américas con una maleta cargada de vino de Ribera y toda la experiencia de 26 años de eventos para trabajar la comunicación entre los mercados, las bandas y la industria española y la latinoamericana. «Hay un camino por delante increíble por explorar», avanza convencido Javier Ajenjo, que junto al equipo del festival arandino lleva meses trabajando en un proyecto al que ya puede poner fechas.

Las primeras, el 3 y 4 de noviembre en Montevideo, una doble jornada en la que se combinarán charlas, proyecciones, showcases (escaparates) de artistas y música. Arrancará en el Centro Cultural de España en la capital uruguaya y al día siguiente el espectáculo se trasladará al hipódromo, con un día de conciertos para 15.000 personas. «Irán bandas españolas y de toda Latinoamérica, mexicanas, argentinas, chilenas, uruguayas… Va a ser una cosa muy bonita», avanza Ajenjo.

La segunda cita será en México, el 9 y 10 de febrero de 2024. «Vamos con un proyecto muy potente, con Tierra de Sabor y la Junta de Castilla y León, y con el Consejo Regulador (de la DO Ribera del Duero)», avanza, sin poder desvelar aún el cartel, que ya tienen bastante perfilado. «Lo comunicaremos en breve. Estamos muy contentos de cómo va, porque se ha hecho mucho esfuerzo, se ha viajado mucho y se ha invertido mucho», afirma un Ajenjo que confiesa que en el equipo han vuelto a sentirse «como unos patos mareados que no saben nada», con ese vértigo que da el salto a lo desconocido, puesto que los festivales se afrontan de una manera muy diferente en Latinoamérica y han aprendido mucho en los viajes y en las muchas reuniones y horas de trabajo de las que ha necesitado este proyecto.

Pero también han comprendido que los latinos viven de otro modo la música, con un fervor casi reverencial. «Hay un respeto brutal por la cultura, por la música. La gente se compra una entrada para un festival y la paga en 12 veces porque le cuesta el sueldo de un mes. ¡Imagínate esa persona cómo vive el festival, como si fuera el último día de su vida!», exclama admirado. «Nosotros nos hemos acostumbrado a aburrirnos en un concierto, algo que en la música no debería de existir», opina.

Al ir de la mano con Tierra de Sabor y la DO Ribera del Duero, la aventura tendrá, obviamente, una faceta comercial. «Hay que vender vino de Ribera en México, vender vino de Ribera en Uruguay, hay que vender vino de Ribera en todos los lados. Entonces, allá vamos», lanza. Pero también musical. «Hay que dar oportunidades a las bandas españolas porque ha habido 20 años de vacío y silencio» y ahora que empieza a crearse una interconexión buenísima», considera Ajenjo que se presenta una gran oportunidad. «Creo que tenemos que ser conscientes de las posibilidades enormes. Sonorama nos ha permitido soñar aquí, pero es que nos puede permitir soñar bastante más allá», remacha el director del festival.