Después de la tormenta, llega la calma

S.F.L. / Briviesca
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Tras las inundaciones del lunes, Briviesca amaneció ayer con sus calles prácticamente limpias gracias al trabajo de operarios y vecinos. El barro dificulta el acceso a Berzosa

Los operarios limpiaron las calles de Briviesca a primera hora del día. - Foto: S.F.L.

El agua da tregua en la comarca burebana y tras las continuadas trombas de los últimos días -la más fuerte registrada el lunes por la tarde en Briviesca- durante la jornada de ayer tan solo se dejaron caer pequeñas tormentas que no afectaron la vida de los vecinos. Como si de magia se tratara, la ciudad despertó con apenas barro en sus calles, aquellas que en el día anterior se transformaron en auténticos ríos cargados de granizo que pusieron en jaque la seguridad de más de un viandante. El amplio dispositivo compuesto por unas 80 personas -entre bomberos, Policía Local y voluntarios- y una rápida actuación impidió que se generaran daños personales y «menos de los esperados respecto a materiales», declara Pablo, propietario del bar Abrigaño. 

Desde primera hora de la mañana, los operarios municipales intervinieron para eliminar con la ayuda de mangueras, palas y escobas los restos de lodo que arrastró el diluvio. La calle Medina, una de las más afectadas, lucía ayer su mejor cara y apenas mostraba indicios de que el día anterior se acumularon unos «30 centímetros de agua y pedrusco». Las terrazas volvieron a ocupar su lugar y los briviescanos aprovecharon para comentar lo sucedido. Los dueños de los locales damnificados dedicaron la mañana a terminar de limpiar y en el caso de Daniela y Chema a eliminar «la porquería acumulada en las alcantarillas», esas que no fueron capaces de filtrar los 40 litros que cayeron en cuestión de 35 minutos.  

Álvaro Morales, el alcalde en funciones, reitera una vez más la necesidad de que la «Junta tome medidas en la carretera CL-632» para impedir que el barro que se genera en unas fincas próximas cuando se plantan girasoles llegué a la ciudad en el caso de que llueva. «Debería construir un rejillón para que canalizara el agua hasta el arroyo de Valderueda», expone. A pesar del susto del lunes, el socialista solo dedica buenas palabras a las personas que cooperaron en las actuaciones de limpieza y agradece el tiempo invertido. 
 

Otros afectados. Los avisos amarillos por lluvias y tormentas durante los últimos días han quitado el sueño a más de un vecino de la pequeña localidad de Berzosa de Bureba, una de las que peores consecuencias ha sufrido. Unas fuertes precipitaciones que comenzaron la madrugada del domingo y que se reactivaron la tarde del lunes provocaron la inundación de las calles, de una vivienda y daños tanto en la carretera de acceso (BU-V-5211) como en las fincas. 

Los 60,8 litros que cayeron a partir de las 16 horas del lunes en cuestión de dos horas empeoraron una situación que los vecinos ya consideraban «complicada» al comprobar como la fuerza con la que el agua invadía por segundo día consecutivo el núcleo urbano dejaba a su paso una «gran cantidad de barro acumulado». La tromba de agua caída durante algo más de tres horas en la madrugada del domingo, de 37,1 litros, ocasionó hundimientos en las laderas ubicadas a lo largo de los márgenes de la vía de acceso al pueblo. María Jesús Hermosilla, la todavía alcaldesa, teme que «como continúe lloviendo se nos puede cerrar la entrada y salida del la localidad».

Otro de los pueblos afectados por la tromba fue Valdazo y la vía CL-663, que une Cornudilla con Poza de la Sal, que presenta unas cunetas abarrotadas de piedras.