Alerta en la Ribera por un hongo de la vid y por el calor

L.N. / Aranda
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El riesgo de botrytis, ya detectada en algunos viñedos, se agrava con las temperaturas de 27 a 32 grados que se prevén estos días. «Va como la pólvora», avisan en el sector, inquietos por las posibles pérdidas

En este momento, 191 bodegas se encuentran en plena vendimia y el momento cumbre llegará el fin de semana. - Foto: Alberto Rodrigo

Por si no fuera poco con la sequía prolongada, las heladas de primavera, especialmente la del 17 de mayo que provocó daños considerables en unas 950 hectáreas de viñedo, o los diversos episodios de pedrisco que ha sufrido el campo de la Ribera del Duero en los últimos meses, ahora los viticultores suman una preocupación más: la botrytis. El Consejo Regulador de la Denominación de Origen ya ha detectado los primeros brotes de esta enfermedad y, en su último informe, advierte de que «se debe estar alerta» frente a la posibilidad de desarrollo de la misma, sobre todo después de las lluvias de septiembre. En algunos municipios han caído más de 100 litros. Esto, sumado al calor que se prevé para toda esta semana con temperaturas de 27 a 32 grados, se traduce en el caldo de cultivo idóneo para que prolifere la temida botrytis, lo que podría suponer la puntilla a un año ya de por sí complicado. Como resumen los viticultores, un racimo afectado es un racimo perdido.

«Con el calor empieza el peligro», apunta el viticultor Daniel Maestre, mientras indica que ya se empieza a notar que la uva está «un poco blanda». Algo que constata Tomás Bueno, de Zazuar: «Salen unas motas grises en la uva y se pudre. Van a tener problemas en los sitios donde hay mucha uva en la planta. Si los racimos están muy juntos, no corre el aire y no se secan». En teoría, las noches frías 'desactivan' a este hongo. Pero habrá que ver. «Ya hay muchos viticultores que están aplicando tratamientos anti botrytis y hay que tener mucho cuidado», admite Bueno.  

Por su parte, Eduardo Izquierdo, de Gumiel de Mercado, advierte de que el problema del calor que se prevé para toda la semana perjudicará, sobre todo, a las parcelas donde haya principio de botrytis. «Eso va como la pólvora, hay que estar muy vigilantes», subraya, mientras cuenta que a él mismo le ha afectado en un viñedo que vendimió el sábado y que había recorrido el martes. Ese día no vio nada. Pero al recoger la uva ya tenía algunos racimos dañados. «Se está empezando a ver ahora y lo malo es que se extiende rápido», añade, al tiempo que subraya la importancia de «darse maña» y acelerar la recolecta porque «el calor favorece la propagación» de este hongo y un racimo dañado no se puede aprovechar y hay que tirarlo, tal como remarcan varios viticultores.

Izquierdo, en la línea de las sugerencias del Consejo Regulador de la DO Ribera del Duero, recomienda prestar especial atención a las parcelas que han tenido oidio, lo que las hace «más propensas» a sufrir botrytis. Se trata de procurar la máxima aireación de los racimos y evitar que estén apelotonados. 

Según comentan, lo ideal para estos días es que no haga tanto calor y que tampoco llueva, ya que «para secar lo mejor es el viento», apunta Maestre. En principio, la calidad de la uva es buena, «mejor» que la de 2022, como matiza Bueno. Todo ello dentro de una campaña de vendimia que probablemente será dilatada en el tiempo.