Roberto Peral

Habas Contadas

Roberto Peral


Mañana, fiesta

22/04/2024

Por no tener, lo de nuestra presunta identidad regional no tiene ni nombre: el Estatuto de Autonomía nos adjudica el gentilicio 'castellano y leonés', con esa conjunción copulativa que separa mucho más de lo que une, en tanto la Real Academia sostiene que debería usarse el compuesto 'castellanoleonés', todo juntito y con el primer elemento inmovilizado en masculino singular, lo que al menos ofrece una cierta apariencia de unidad. Los hay, para que nada falte, que se encebollan con el plural y dan en llamarnos 'castellano y leoneses', y no faltan guasones que sugieren la fórmula 'castellanos y/o leoneses' para que ninguna sensibilidad pueda sentirse herida en una comunidad autónoma nacida con fórceps.

Nómbresenos como se juzgue más oportuno, lo cierto es que los ciudadanos de esta tierra no cultivamos el más mínimo sentimiento de pertenencia a ella. El rencor hacia la voracidad centrípeta de Valladolid es generalizado, muchos de nosotros no hemos estado en Zamora en nuestra vida y, para un profesor de instituto con la oposición recién aprobada, la perspectiva de ser destinado a Villablino o a Aldeadávila resulta tan desoladora como la de pasarse tres años en una estación científica en la Antártida.

No es de extrañar que nuestra fiesta regional, que celebramos mañana en memoria de la revuelta comunera, despierte más recelos que entusiasmos. Ya el año pasado la Junta adoptó la insólita decisión de cargarse el día festivo asociado al 23 de abril, imponiéndonos a cambio la solemnidad del patrón de España, que es lo que mola. En 2024 ha resuelto diluir la jira de la campa de Villalar, que siempre ha sido considerada cosa de rojos, mediante el expediente de repartir unas cuantas carreras populares y algunos puestos de gastronomía entre las once ciudades más pobladas de la región. Y, para colmo, el PSOE se ha descolgado con la estupefaciente propuesta de que León celebre por separado su propia fiesta el 18 de abril, conmemoración de sus históricas cortes, y tache del almanaque el día de los Comuneros.

Por si no anduviésemos sumidos en desconciertos bastantes, este año ni siquiera abre el Ikea de Valladolid, hurtándonos así la posibilidad de disfrutar de lo que de verdad compartimos todos los castellanoleoneses: la estantería Kallax y el armario Brimnes.