Roberto Peral

Habas Contadas

Roberto Peral


Marcha Imperial

25/03/2024

Pues claro que nos fascinan Martin Scorsese, y Woody Allen, y Terrence Malick, pero en el fondo de nuestro corazón siempre rendiremos culto al cine del que nos enamoramos cuando éramos niños: que levanten la mano quienes no dispongan aún de unos calcetines estampados con el logotipo de Star Wars, o aquellos que hasta la fecha no hayan sido obsequiados por su progenie con una taza de desayuno para el mejor papá de la galaxia con la silueta de Darth Vader, o los que nunca se dejaron llevar por la tentación de hacerse con ese coqueto llavero del que pende una espada láser o aquella caja de galletas que es la viva imagen de la Estrella de la Muerte. 

Un jovenzuelo George Lucas parió hace casi cincuenta años una extraordinaria película de ciencia ficción, La guerra de las galaxias, que es también una estupenda película del oeste y una vigorosa película de aventuras y una exótica película de samuráis, con la que inauguró una de las franquicias fílmicas más longevas y lucrativas del mundo, puso la primera piedra de lo que modernamente hemos dado en llamar 'cultura global' y otorgó carta de naturaleza al fenómeno friki, ese orgullo con el que muchos ciudadanos viven desaforadamente su pasión por las cuestiones más diversas, así sean los cómics de superhéroes como las recreaciones de batallas históricas, sin importarles una higa que los tachen de estrafalarios.

Los frikis de La guerra de las galaxias (a uno el fervor le duró las dos primeras entregas, pero le ha dejado huella), que ya suman varias generaciones, se darán el primer sábado de abril un insólito festín en la capital burgalesa gracias al desfile que protagonizará la Legión 501, un grupo de fanáticos de la saga intergaláctica que, sin ánimo lucrativo alguno, se pasearán por el casco histórico ataviados con trajes y armaduras del malvado Imperio con el propósito de respaldar la causa del Día Mundial del Autismo. Resulta que aquellos villanos que se afanaban en pulverizar lejanos planetas se han pasado al lado luminoso de la fuerza y se dedican ahora a respaldar iniciativas solidarias, dejando con un palmo de narices a quienes andábamos persuadidos de que Obi-Wan Kenobi era nuestra única esperanza. Que suene ya, por favor, la Marcha Imperial.