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René Payo

Del Ayer al Hoy

René Payo


¿Quo vadis, España?

19/10/2021

Tomando prestado el título de la famosa novela de Henryk Sienkiewicz y de la película homónima de Mervyn LeRoy, podemos hoy preguntarnos, justamente una semana después de la fiesta nacional del 12 de octubre, hacia dónde va España. Un país que, lamentablemente, ha perdido el concepto de centralidad, en el que ya no están de moda o parecen envejecidos los valores de la social-democracia o de la democracia-cristiana, que tienen al individuo como centro esencial de sus preocupaciones, para transitar por las sendas de los maximalismos de izquierda o de planteamientos extremos de carácter neoliberal que parecen claramente irreconciliables y en el que las fuerzas políticas llamadas a ser la masa que debe unir a la nación se muestran tan alejadas que son incapaces de llegar a los más mínimos acuerdos.
Un país en el que peligrosamente se azuza, por parte de todos, el enfrentamiento entre el centro y la periferia. Una nación con serios problemas de relevo generacional y con algunas de las regiones más despobladas de la Europa meridional, como Castilla y León, cuya sangría demográfica parece imparable a pesar de los centenares de costosos estudios y propuestas infructuosas de los últimos tiempos. Una sociedad con un notable déficit industrial, que fía buena parte de su bienestar a un precario sector de servicios, que presenta una clara incapacidad de generación de nuevos saberes, en la que la ciencia y el desarrollo tecnológico no parecen ser una de las grandes preocupaciones y en la que es necesario y urgente un gran pacto educativo y una gran reforma, largo tiempo pendiente, de la universidad. Un país en el que es necesario que se garantice ad futurum una asistencia socio-sanitaria de carácter público, hoy en peligro como indican muchos sociólogos y economistas. Pero con ser importantes esto retos quizá el más urgente sea recobrar la idea de nación en la que se superen las tendencias centrífugas y en la que se aleje definitivamente la alargada y rediviva sombra de las dos Españas, que perdiendo la vergüenza de su pasado se sienta orgullosa de sus aportaciones en el mundo y que unida por afanes comunes ponga al individuo, como parte de una colectividad solidaria interterritorial, en el centro de todas las preocupaciones políticas.