scorecardresearch
Juan Francisco Lorenzo

Pensar con los ojos

Juan Francisco Lorenzo


Homo hormonalis

17/05/2021

Si les digo que el coronavirus ha ganado las elecciones en Madrid pensarán que mi cabeza desbarra: pues así lo pienso. Históricamente, nos autodefinimos como animales racionales aunque quizás sería más certero definirnos como animales emocionales: razonamos, pensamos, avanzamos usando nuestra inteligencia, pero corremos el riesgo de retroceder cuando las emociones desbordan a la razón. En realidad somos seres hormonales, deseamos legítimamente el placer y éste va biológicamente ligado a la secreción de hormonas como la dopamina y las catecolaminas, las hormonas del subidón, las que nos ponen, y si algo consigue estimular esas hormonas reaccionamos positivamente ante ellas.
Vivir a la madrileña es un hecho hormonal, no puede tener relación con pagar alquileres elevados, respirar aire contaminado, necesitar hacer largos desplazamientos o soportar un ruido extremo, no, vivir a la madrileña como nos han enseñado es tomar cañas bien tiradas, sentarte en una terraza o no encontrarte con quien no deseas hacerlo, se resume según parece en hacer lo que te dé la gana, un proyecto hormonal rayando en lo adolescente. 
En una campaña electoral no necesitas a un tipo de corte intelectual que con aire de profesor te hable de bajar los alquileres, mejorar la sanidad o la enseñanza pública o gobernar para generar igualdad, no, todo eso es aburrido, racional, intelectual e interesa a pocos. El coronavirus nos tiene cansados y necesitamos fiesta, botellones, vivir sin límites y hacer honor a Darwin en su teoría de la selección natural dejando que los supervivientes sean los más fuertes según las primigenias leyes de la naturaleza. Y no hay más, y así se ganan unas elecciones. 
Los directores de campañas electorales están a la baja, se necesitan biólogos sociales - una nueva licenciatura - que identifiquen las necesidades hormonales de los votantes y creen mensajes que estimulen la secreción de catecolaminas para que éstos voten con conciencia hormonal, un nuevo concepto de conciencia. Y si esto lo aderezas con un poquito de rancio comunismo, unas gotas de bolivarianismo y lo contrapones a la Libertad total tienes completa la receta, resultado: mayoría absoluta.  
Es simple pero funciona.