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Fernando Aller

DESDE EL ALA OESTE

Fernando Aller

Periodista


Alcaldes espaciales

09/12/2022

No por esperada fue menos frustrante la decisión del Gobierno al elegir Sevilla y Coruña como sedes de la Agencia Espacial Española y del organismo de Inteligencia Artificial, respectivamente. El Gobierno ha demostrado que su cacareada apuesta por la dispersión de organismos públicos en la España vacia es una filfa, un engaño cínico, y la Junta de Castilla y León ha quedado también en evidencia por la falta de empuje, por su neutralidad cobarde. Su posición de contentar a todos al poner en la oferta tres sedes (Palencia, Cebreros y León) sin el orden de prioridades obligado en las bases del concurso, ha terminado por no dejar satisfecho a nadie, más allá de que tampoco hubiera servido para torcer la voluntad de Sánchez. Y el tercer apunte: quienes han tenido y ejercido poder en este caso han sido los alcaldes. No parece motivación despreciable en la decisión del Gobierno el hecho de que tanto Sevilla como Coruña tengan a un hombre y a una mujer del PSOE al frente de los ayuntamientos. De esta forma, a José Antonio Diez, alcalde de León, su partido lo ha dejado en evidencia. Tal vez algo haya tenido que ver la posición crítica que mantiene Diez frente al establishment socialista, tanto en Ferraz como en León, y a sus devaneos leonesistas más allá de la ortodoxia que también le exigen en Valladolid.

Díez igualmente reprocha al Gobierno que no hiciera prevalecer los criterios de la España despoblada, algo en lo que coincide el rector de la Universidad leonesa, Juan Francisco Marín, al explicar su decepción. «El proyecto leonés era bueno, las bases priorizaban la España vaciada y al final la Agencia Espacial ha recaído en la España populosa». Marín exculpa a la Junta por entender que la ausencia de un orden de «prelación» no hubiera sido determinante. Naturalmente el presidente de la Junta, Fernández Mañueco, ha eludido toda responsabilidad en el fiasco, por entender que «el Gobierno de España convocó, marcó los criterios y finalmente ha decidido en contra de los intereses de nuestra Comunidad. Este es el compromiso de Sánchez contra la despoblación». Una obviedad que no elude ni exculpa la tradicional tibieza de esta tierra.