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Marian Peña

Observando al Mundo

Marian Peña


Precavidos y menos

07/07/2021

Hace ya unas semanas que podemos andar libremente por espacios abiertos sin necesidad de llevar mascarilla. A pesar de ello, seguimos sin ver la cara de la mayoría de las personas con las que nos cruzamos por la calle; al parecer, no nos acabamos de fiar de que la evolución de la pandemia vaya a continuar en línea ascendente por los derroteros positivos que parecía haber tomado. El peligro sigue ahí y la gente es precavida a pesar de las ganas de perder de vista a este accesorio que nos protege pero también nos hace la vida un poco más desagradable.

No me extraña la precaución, viendo las noticias que llegan de otros países más avanzados que nosotros en la desescalada, como Gran Bretaña, Portugal o Israel, donde han tenido que echar el freno o incluso retroceder ante la aparición de la incierta y temida variante Delta que, si nada lo impide, parece que en agosto podría estar detrás de nueve de cada diez casos que se declaren en nuestro país. No es tranquilizador tampoco ver cómo los viajes de fin de curso han generado en las últimas semanas miles de contagios, repartidos por doce comunidades autónomas, que nos han hecho dar pasos para atrás.

Afortunadamente, este episodio se produce en un momento en el que buena parte de los más vulnerables ya están protegidos por la vacuna, aunque causa indignación la actitud de una parte de la población más joven que ha demostrado ninguna precaución y muy poca responsabilidad. Es cierto que la adolescencia es una etapa complicada de la vida y que este grupo ha sufrido especialmente con el confinamiento y las medidas de alejamiento social, pero esto no les exime de tener que respetar, por el bien de todos, las medidas de protección y los protocolos establecidos de cuarentena como cualquier otro ciudadano que ha tenido un contacto de riesgo, aunque una jueza diga otra cosa y sus padres se empeñen en creer que su hijo se encuentra en esas circunstancias porque «el profe le tiene manía». No se trata de criminalizar a nadie, es cierto que también hay muchos jóvenes que actúan con responsabilidad, pero las cifras ahí están. 

Cada vez hay más voces que piden que el colectivo de 12 a 20 años sea prioritario a la hora de la vacunación y no parece tan descabellado en vista de lo que está sucediendo.