Marian Peña

Observando al Mundo

Marian Peña


Comer en España

13/03/2024

Hace unos años, de viaje por Italia, me sorprendió que me hicieran la misma pregunta en casi todos los restaurantes: «¿los españoles, por qué coméis tan tarde?». Para pasar a relatar anécdotas de los muchos compatriotas que se habían quedado con un palmo de narices por pretender comer a las tres de la tarde o más allá. Y es que España es el único país de Europa que maneja estos horarios a la hora de alimentarse. En otros, serían impensables cosas como hacer una reserva para cenar a partir de las 10 de la noche. En nuestro descargo debo añadir que, aunque uno quiera, es difícil hacerlo de otra manera cuando el horario laboral de muchos se alarga hasta las tres de la tarde o las nueve de la noche.

Dicho esto, me parece correcto y adecuado que desde el Ministerio de Trabajo comiencen a preocuparse por la necesidad de realizar cambios en el sector de la hostelería cuyos sufridos trabajadores también tienen derecho a beneficiarse de una posible reducción de la jornada. Para empezar, ya sería todo un logro conseguir ajustarla a las ocho horas legales, que se paguen todas las horas extras y que se tenga en cuenta una circunstancia sobre la que ha puesto el foco la polémica levantada por Yolanda Díaz, que no es otra que el plus de nocturnidad que se debe pagar a quien sigue en su puesto más allá de las 22 horas. Nunca lo he visto en mi nómina ni conozco a nadie que lo haya cobrado.

La patronal, entre otras cosas, pone de relieve las consecuencias negativas que una reducción de horarios tendría sobre el turismo. Podría ser, aunque tranquiliza saber que no les va nada mal a países como Francia, primero en el ranking, o a Italia, justo por detrás de nosotros. Es más, una crítica frecuente entre los extranjeros que nos visitan es el fastidio que les produce no poder hacer las comidas en sus horarios habituales.

Eso sí, la polémica le ha venido bien a Isabel Ayuso para sacar a pasear su argumento favorito, aquello de que la vida y la libertad es poder acudir a los bares cuando nos dé la gana. 

Por mucho que se empeñe Díaz, será más que difícil que cambiemos nuestros hábitos y que muchos hosteleros renuncien a las jornadas interminables con cargo a sus trabajadores, pero al menos que todo esto sirva para hacer ajustes y para una mejora en la inspección de trabajo.