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«Preferimos que nos den una galleta y no jugarnos el pan»

I.E.
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Los sindicatos advierten de que han de ser «exquisitos» en sus intervenciones porque se exponen a denuncias por abuso policial

Imangen de una patrulla de la Policía Nacional en las inmediaciones del estadio El Plantío antes de un encuentro. - Foto: Christian Castrillo

Es cierto que en algunas ocasiones la Policía Nacional o la Guardia Civil se sobrepasan con el uso de la fuerza a la hora de reducir a una persona que se pone violenta, pero no lo es menos que la mayoría de los agentes «tiene mucho cuidado» cuando actúa porque «a la mínima» se enfrentan «a una denuncia por abuso policial», que puede acabar con su carrera. Por ello, la mayor parte de los miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado actúan «con el mayor de los miramientos en intervenciones con ciudadanos que muestran una gran agresividad». 

Desde Jupol (asociación que defiende los intereses de los policías nacionales) lo explican de una manera muy gráfica. «Si tenemos que comernos una galleta nos la comemos con tal de no poner en peligro nuestro empleo, que es el que da de comer a muchas familias», señalan. De manera que en los enfrentamientos con delincuentes parten con una clara desventaja, la de tener que medir muy bien su fuerza para «no provocar el más mínimo daño» en quien les está «pateando, dando puñetazos o incluso mordiendo».

«Tenemos que ser sumamente exquisitos con el trato que damos a cualquiera que nos escupa o nos agreda porque es que nos estamos jugando nuestro pan», agregan. Lo mismo piensan en la Asociación Unificada de Guardia Civiles (AUGC), desde donde advierten de que tienen interiorizado que «solo pueden usar la fuerza mínima indispensable» para arrestar a una persona. «Claro, el malo no tiene que medir sus fuerza, arremete con todo, con lo que en muchas ocasiones resulta difícil practicar una detención», señalan (...).

(Más información, en la edición impresa de Diario de Burgos de este miércoles o aquí)