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Vecinos de otros pueblos participan en El Cronicón de Oña

S.F.L.
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La función se celebrará del 11 al 15 de agosto y repite ubicación en el patio de San Íñigo del Monasterio San Salvador. Habrá una escena de bienvenida en el exterior del inmueble y cambios de figuración

Imagen de los ensayos de la obra en el patio de San Íñigo. - Foto: S.F.L.

El Cronicón de Oña volverá a brillar en su máximo esplendor en la XXXIV edición en el patio de San Íñigo del Monasterio San Salvador del 11 al 15 de agosto. El elenco de actores se ha visto incrementado gracias a la participación de un número amplio de vecinos y veraneantes de pueblos de La Bureba y Las Merindades, al igual que el número de escenas y de localidades, que han pasado de 200 a 334.  

La junta directiva de la Asociación Cultural buscaba ampliar el número de personajes después de haber reducido drásticamente las cifras el pasado año como consecuencia de la pandemia, y finalmente ha conseguido atraer la atención de gente de Rojas de Bureba, Frías e incluso Espinosa de los Monteros. También a vecinos de la villa condal que hasta ahora nunca habían formado parte de la familia de El Cronicón o que su participación se remonta a los primero años de vida de la obra. 

De los 100 actores y actrices que se subirán al escenario «en torno al 15% corresponde con personas que nada tienen que ver con el municipio. Emociona ver como la representación gusta tanto y que haya gente dispuesta a trasladarse a diario a ensayar y actuar con ilusión», explica Berta Tricio, presidenta de la agrupación. Mónica Angulo tiene una casa rural en Tobera y a pesar de que agosto es la época del año en la que más trabaja, no dudó en contactar con Tricio para que contara con ella. «Me apasiona la historia de Castilla, mi abuelo era de Oña y como vivo relativamente cerca me animé a participar. Todavía no tengo claro que tengo que hacer pero pondré mucho interés en aprender rápido», declara. José será su compañero de viaje durante los días de función ya que reside en Frías. Va a representar a tres personajes diferentes con texto y asegura que «hay noches que sueña con lo que tengo que decir en escena». 

El entramado de los seis accesos por los que aparecen y desaparecen los personajes tan sutilmente hace que el espectáculo gane en emoción. También con los rincones que se han aprovechado para narrar parte de la historia, como las ventanas superiores de la fachada principal. El escenario en varias alturas aporta un interés especial a la obra, al igual que los cambios en la escenografía, que resultan aparentemente notables. A lo largo de la hora y cuarto de duración de la función los asiduos se percatarán de que hay escenas que se han modificado y otras que se han incorporado de nuevo.  

Para Carlos no supone ningún problema ya que también se estrena como actor. Reside en Portugalete y un compañero de trabajo le animó a que participara. Sorprendido del movimiento que hay detrás de lo que el público aprecia, ayer comenzó con sus ensayos.

Las primeras notas de Carmina Burana no se escucharán y el espectáculo comenzará con un prólogo que resume la historia que se representará. Sin embargo, en esta ocasión «se dará la bienvenida a los asistentes con una breve escena de en el exterior del Monasterio y otras sorpresas que aún no podemos adelantar», sentencia la directora, Efrosina Tricio.