Los hosteleros defienden seguir con terrazas en aparcamientos

G. ARCE
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Defienden que estas instalaciones ya suponen una parte importante de su facturación y que, en su gran mayoría, no han afectado ni a la convivencia con el vecindario ni al tráfico rodado en las calles

El Rubio. - Foto: Jesús J. Matías

Los hosteleros ansían que una nueva ordenanza municipal, la oportuna licencia y las tasas legalicen y consoliden las nuevas terrazas ubicadas en zonas de aparcamiento, surgidas a raíz de los confinamientos y limitaciones de aforo con la pandemia. Los que han apostado por esta fórmula coinciden en que han realizado una gran inversión, que su uso es hoy un éxito entre la clientela y una aportación fundamental para la facturación de su negocio, y que estas instalaciones no han afectado a la convivencia con el vecindario y con el tráfico rodado de las calles donde están instaladas.

Mayoritariamente, consideran que los términos que recoge el borrador de la nueva Ordenanza de Terrazas se ajustan a sus intereses. En concreto, la normativa pendiente aún de aprobación plantea la legalización de las en torno a 150 plazas creadas por los hosteleros (bares, cafeterías y restaurantes) en los lugares que antes eran ocupados por coches estacionados.

De aprobarse en los términos que recoge el borrador, se establece una superficie máxima por terraza de 30 metros cuadrados, con una ocupación máxima de 8 mesas con sus correspondientes sillas. Se ubicarán frente a lo ancho de la fachada del negocio y no podrán ocupar más de dos plazas de aparcamiento. Asimismo, estarán dotadas de suelo técnico elevado, protecciones laterales y una lámina retrorreflectante en la parte externa.

Casa Martín. Casa Martín. - Foto: Jesús J. Matías

La mayoría de los negocios que cuentan con terraza sobre aparcamiento han incorporado estas novedades. De hecho, muchas cuentan con iluminación propia y calefactores eléctricos.
Los empresarios consultados consideran que la mayor parte de los establecimientos «han hecho las cosas bien», principalmente porque ha existido una buena respuesta por parte de la clientela. El alternar o comer en terraza -explican- ya es un hábito de consumo consolidado tras la pandemia entre los burgaleses, sea cual sea la temperatura que haya en la calle, lo mismo que ocurre en muchas otras capitales españolas.

Si algo debe atajar la ordenanza, añaden, son aquellas terrazas improvisadas sobre el asfalto o delimitadas por pallets o simples tablones, que han multiplicado el número de mesas en la medida que ocupan espacio a los coches y que no son atendidas por personal y, en la mayor parte del tiempo, permanecen vacías.

La ubicación de las terrazas en aparcamiento y espacios privados protagonizará algunas de las alegaciones que presentarán los grupos de la oposición (PP, Vox y Podemos) al borrador de la ordenanza. Se insiste en proteger la convivencia con los vecinos, respetando aceras y siendo escrupulosos con la limpieza, el orden y los ruidos que puedan alterar a los vecinos.

Alpi.Alpi. - Foto: Jesús J. Matías

El Rubio: «Hay que proteger las terrazas bien hechas, no los tablones»

En la calle Alejandro Yagüe, en Gamonal, el bar El Rubio colocó una terraza restando espacio a los coches. Son 6 mesas bajo toldo protegidas según detallaba la normativa durante la pandemia. «Hemos hecho mucha obra y muchas inversiones en suelos, toldos... Es una instalación para mantenerla en el tiempo, no para desmantelarla», explica el dueño, Javier Díez Güemes, quien insiste en que la terraza «ya es una parte del negocio y los vecinos están contentos con ella». «La nueva ordenanza tiene que respetar las terrazas bien hechas y acondicionadas, no las de 20 e incluso 24 mesas que he visto hechas entre tablones y maderas». 

Casa Martín: «Nos ha venido muy bien, supone casi la mitad del restaurante»
Este establecimiento hostelero cuenta con un módulo instalado en la calle Burgense, con iluminación, calefacción y espacios abiertos. «Lo instalamos con la pandemia y nos ha venido muy bien. De hecho, ha sido clave para servir comidas durante la crisis», explica Javier Fernández, quien considera que las dos plazas de garaje que ocupan en las traseras del Museo de la Evolución Humana «nos suponen casi la mitad del restaurante». «Nos ha costado mucho dinero. Apoyo este tipo de instalaciones, son buenas para nosotros y también para el resto de hosteleros que las han instalado». Fernández insiste en la necesidad de terrazas «bien hechas y por las que paguemos lo que tengamos que pagar». «Los primeros agradecidos y los primeros usuarios son los vecinos de la zona, con los que no hemos tenido ningún tipo de problema». 

Alpi: «Prefiero regularizar y pagar mis tasas»
Alfredo García, dueño del Alpi, estima que la terraza que han instalado en la calle Alejandro Yagüe, con seis mesas, cumpliría con la nueva ordenanza. «Nos hemos preocupado para que quede bien y ahora nos gustaría que nos  permitan continuar así». «El negocio ha mejorado muchísimo en amplitud, la gente está más cómoda y se respeta la acera. Es una inversión muy importante para nosotros». Recién cumplidos los 40 años en Gamonal, en el Alpi muestran su preocupación por cómo quedará la ordenanza. «No quiero que me den más, pero tampoco quiero echar marcha atrás en todo esto. Si algo nos hace falta es poner orden al desfase que se produjo con la pandemia, pues han surgido muchas terrazas sin ningún respeto a la normativa, cargadas de mesas, abandonadas y sin servicio».