Claudia Vicente

A vuelapluma

Claudia Vicente


La autobaja

13/01/2024

No hay mal que por bien no venga. El pico de gripe ha puesto de manifiesto la necesidad de la autobaja, que no es más que una autodeclaración responsable de que no puedes ir a trabajar, sin necesidad de cargar el sistema de atención primaria de nuestra sanidad pública, que está siempre al límite. Una medida que se toma para que los médicos de familia puedan respirar y agilizar un poco el proceso en estos días tan complicados, pero que, a mi juicio, debería venir para quedarse. Y lo digo porque yo la he tenido.

Ahora que trabajo por cuenta propia es diferente, pero cuando trabajaba por cuenta ajena, los primeros 3 días de baja no tenía que llevar ningún papel, y no pasaba nada. Una demostración de que la empresa ponía su confianza en mí y en mi criterio, sabiendo que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo, y que somos todos adultos, que sabemos mejor que nadie lo que tenemos que hacer.

Entiendo que esta es una política que si se aplica en una agencia de publicidad, se aplicará también en un despacho de abogados, una consultora o un estudio de arquitectura. Así que el problema que tienen algunos con esta medida será que no se fían de lo que diga el peón de la fábrica, el carretillero del almacén o la que le limpia el baño de su casa, entonces de lo que estamos hablando es más de clasismo. ¡Uy, qué sorpresa!

Además, con la declaración responsable nos quitaríamos de en medio el estigma de las bajas menstruales, que manda ovarios que las tuvieran que tipificar, como si alguna de nosotras eligiera tener dolores de parto cada 28 días y estar incapacitada antes que ir a trabajar. O las que tienen migrañas, en ese momento en el que te estalla la cabeza y tienes que tirarte al suelo y bajar las persianas ¿a quién llamas?, ¿a tu jefa o compañera para decirle que no puedes ir, o al centro de salud que te da la cita para la semana que viene?

Si como empresario no crees al trabajador que te dice que está enfermo, quizás no deberías haberlo contratado, o que tienes algún gatito en el estómago, porque algo estás haciendo mal para que prefiera mentir y quedarse en casa, arriesgándose a un despido procedente.