Miguel Calvo

El retrovisor

Miguel Calvo


Incrédulos crónicos

28/12/2023

«Vecinos de la localidad de Santo Domingo de Silos  han formado un coro de canto gregoriano con el que ultiman la grabación de un  disco que estos días saldrá a la venta. El coro lo integran 17 vecinos, todos ellos varones, que conocen perfectamente las características del gregoriano, ya que asisten asiduamente a los oficios de los monjes del monasterio. Agobiados por el reciente éxito mundial de las compilaciones de estos cantos religiosos grabados en el cenobio benedictino, en nombre de la comunidad religiosa el abad Clemente Serna ha declinado las ofertas millonarias de una multinacional para realizar nuevas grabaciones y giras de promoción. La iniciativa ha partido del propio alcalde de la localidad, Emeterio Martín García, con el objetivo de que el gregoriano no pierda vigencia y para promocionar el turismo en Silos. Aunque reconoce que las voces no son tan cuidadas como las de los frailes, el alcalde confía en que el disco será un gran éxito de ventas». 

Esta noticia fue emitida hace un buen puñado de años por Radio Nacional un 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes, siguiendo una divertida tradición de radios, televisiones y periódicos, entre los que no faltaba el Diario de Burgos, de gastar en esa fecha una pequeña broma a sus oyentes, televidentes y lectores, cuya falsedad se desvelaba al día siguiente. En aquella ocasión la falsa noticia iba aderezada con las propias declaraciones del recordado alcalde de Silos -que participó de buen grado en el montaje-, y con un supuesto adelanto musical con uno de los temas del disco.

Hace años el Día de los Inocentes, aunque se mantiene en el calendario católico con nuestra tradición del Obispillo como principal botón de muestra, perdió buena parte de su sentido en lo que a bromas mediáticas se refiere. Hoy desconozco lo que nos puedan colar. No nos hace falta porque ya tenemos el resto del año para recibir a través de las redes, bulos, engaños, patrañas, medias verdades y noticias falsas. Por mucho rigor informativo que se aplique, dudamos hasta de las previsiones del meteorólogo de turno. Creemos poco en muchas de las promesas electorales de nuestros políticos. En defensa del buen periodismo, proliferan las plataformas para combatir las fake news. Ponemos en cuarentena los chascarrillos que nos llegan por el boca a boca. Cada vez menos inocentes y más desconfiados, nos estamos convirtiendo en incrédulos crónicos.