Rafael Barbero

Lo que de verdad importa

Rafael Barbero


Creer en las personas, creer en la unión

26/12/2023

Hace unos años un amigo me recomendó la lectura de un libro de esos que te cambian la forma de ver la vida. El título es El hombre en busca de sentido y su autor Viktor Frankl. En este libro autobiográfico, el autor, psiquiatra y escritor, narra su experiencia como prisionero en los campos de exterminio nazi y enseña como a pesar de haber sufrido hambre, frío, las más extremas brutalidades procedentes de sus carceleros e incluso habiendo perdido a sus seres más queridos fue capaz de entender que la vida merece la pena ser vivida siempre que guardes un halo de esperanza. Y cómo, a partir de esa esperanza, manteniendo una actitud de respeto por el prójimo y abstrayéndote de tu entorno generando una serie de actividades cotidianas que te mantengan ocupado pudo superar el peor de los infiernos. Por tanto, si él pudo encontrar sentido a la vida en las circunstancias más extremas cualquier persona puede hacerlo. Y esta reflexión me sirve para valorar uno de los temas de discusión más candentes a lo largo del año que terminamos y que no es otro que la influencia que sobre nuestras vidas va a tener la Inteligencia Artificial. 

Ya en el pasado la tecnología tuvo un peso tan relevante sobre la humanidad que llevó a poner nombre a algunas de las principales épocas por la que ésta ha discurrido (edad de piedra, edad de los metales, época de la revolución industrial, …). Pero llegar a pensar que una máquina que nunca podrá pasar por las situaciones que sufrió Viktor Frankl llegará a encontrar no solo el sentido de su existencia sino también el de la humanidad, sinceramente, no me entra en la cabeza. Será necesario regular el uso de esta tecnología para evitar efectos perniciosos como en el pasado se hizo con otras innovaciones (por ejemplo, la fusión nuclear) a la vez que se aprovechan sus fortalezas para mejorar la vida de las personas; pero creer que llegue a 'pensar' por nosotros es dotarle de unas capacidades que, a mi juicio, nunca ninguna máquina llegará a tener.

Otro de los asunto relevantes que venimos padeciendo socialmente durante los últimos años y que se ha recrudecido en 2023 ha sido el de la tendencia a la división de las personas. La humanidad ha padecido asimismo a lo largo de toda su existencia ejemplos de segregación por motivos de sexo, raza, religión, fuerza, ideas políticas, etc. y nunca, que yo sepa, esto ha ayudado a que la misma progrese. Pues en estos momentos estamos asistiendo a dos conflictos armados a nivel mundial (la guerra de Ucrania y la de la Franja de Gaza) así como a otros muchos de nivel regional, a la vez que se están forzando desde muchos ámbitos públicos las diferencias entre personas. Y son muchos y muy relevantes los retos, tanto de ámbito social como medioambiental o económico, a los que la sociedad se enfrenta como para hacerlo desde lo que nos diferencia y no desde lo que nos une. Está claro que la unión se debe basar, en primer lugar, en generar visiones comunes y, en segundo lugar, en que nuestros líderes desarrollen habilidades propias de nuestra época como son la humildad, la responsabilidad, la referencia o la capacidad de ayudar a que las personas crezcan (algo que se trabaja y mucho en los sectores privados pero de lo que cada vez están más carentes los líderes públicos). Y sin estas dos condiciones es totalmente imposible que seamos capaces de progresar al ritmo que nuestra sociedad exige.

Por tanto, llegadas las festividades navideñas y el final del año y siendo momento de reflexión sobre lo conseguido y de definición de los retos del nuevo año, podemos decir, en cuanto a lo primero, que no tenemos mucho que celebrar y en cuanto a lo segundo que, o empezamos a creer en las personas y a creer en la unión de las mismas por encima de todo o, de lo contrario, tendremos que confiar en la improbable posibilidad de que sean las máquinas las que nos solucionen la existencia mientras nosotros nos dedicamos a tirarnos los trastos a la cabeza.

Os deseo a todos unas muy felices navidades.