Fernando González Urbaneja

Cartas desde 44 leguas

Fernando González Urbaneja


Y de lo nuestro, ¿qué?

21/11/2023

El foco político de la XV legislatura ya comenzada se aleja de los problemas de los ciudadanos burgaleses para centrarse en el nacionalismo periférico. Éste es el que otorga ahora el poder al gobierno y al que éste prestará toda la atención por razón de necesidad. «De la necesidad virtud», dijo el presidente del gobierno como síntesis y explicación de su plan de gobierno. Su necesidad no era otra que la de retener el ejecutivo. Así lo entienden la mayoría amplia de los militantes socialistas, convencidos de que lo urgente es evitar que gobierne la alternativa a la que se atribuyen todos los males imaginables, incluidos los viejos fantasmas del enfrentamiento civil. 

La necesidad de retener el poder está clara, es el único camino en el modelo Sánchez de interpretar las aspiraciones de sus votantes. No está tan clara la segunda parte del viejo aserto: la conclusión de la virtud. ¿Surgirá la virtud como conclusión de la necesidad? Desde luego que si la virtud es el gobierno Sánchez sin alternativa el aserto tiene validez. Pero si el resultado de esa necesidad no se corresponde con lo que se entiende por virtud la ecuación resulta fallida y ya veremos sus consecuencias prácticas en el inmediato futuro.

Los seis compromisos firmados en sucesivos documentos para lograr la investidura dan para más de una legislatura y no están cuantificados en cuanto a su coste y viabilidad. Todos ellos quedan a la suerte de las circunstancia cambiantes de la política y a razones de fuerza mayor o a imprevistos. Quizá por eso cada firmante (catalanes, vascos, gallegos, canarios y la compleja izquierda integrada en SUMAR) exige cumplimiento inmediato de lo acordado. 

Cabe preguntarse: «y de lo nuestro, ¿qué?». Los territorios y ciudadanos (especialmente éstos) que están fuera del ámbito de los firmantes ¿verán postergadas sus aspiraciones por la urgencia de las demandas de los otros? La política es el arte de lo posible, los recursos no son infinitos, y las urgencias tropiezan unas con otras. El nuevo gobierno, desde el minuto uno, ha asumido unos compromisos que difícilmente podrá cumplir. Queda por ver cómo sigue.

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