Guillermo Arce

Plaza Mayor

Guillermo Arce


Debacle laboral

19/03/2024

Un mercado sin trabajadores suficientes y con desempleados que no quieren trabajar en las condiciones que se les ofrecen. Primero fueron las guarderías casi vacías; luego las aulas de las escuelas y la Universidad y ahora son las plantillas de las empresas. No hay quien cubra las plazas necesarias para abrir un restaurante todos los días, ni para vender coches los sábados, ni para afrontar una obra de construcción, ni para colocar paneles solares, ni para conducir camiones...

Hay algunos -empresarios también- que aún creen que la gente vive del aire, de la excesiva generosidad de las ayudas públicas para no pasar por el aro de unas condiciones laborales anquilosadas y faltas de atractivo. El problema de fondo, no nos engañemos, es que no hay gente, no hay familias, no hay natalidad y si no hay nada que mueva el motor social, no hay prosperidad que valga, y en Burgos mucho menos. Los que habitan se van porque fuera se ofertan más alternativas de formación y de salarios y los que se quedan no quieren ni regalado trabajar en horario hostil y con salarios que no compensan tal esfuerzo. Para eso, se van... Y lo hacen. 

Burgos puede abrir las puertas de par en par a los extranjeros, como solicita la hostelería, y llenar sus empresas de foráneos mientras los locales van menguando o emigrando. Es una solución, como el alargar -como ya se está haciendo- la edad de jubilación o llenar los polígonos de robots que al final facturan en casas matrices muy lejos de aquí.

Burgos ya ha perdido empresas -en la logística casi todas- porque le falta gente y no sabemos las que ha dejado de atraer por lo mismo. Digo yo que habrá que preguntar a la poca gente que queda qué es lo que le hace quedarse y apostar por esos valores diferenciales e intangibles: ¿vivienda menos tensionada que en la gran urbe?, ¿empresas con oportunidades?, ¿calidad de vida?, ¿seguridad?, ¿aire limpio?, ¿tranquilidad?, ¿precios?