Vladimir V. Laredo

Petisoperías

Vladimir V. Laredo


De oferta

28/02/2024

Hace unos días, alguien muy cercano a mí acudió a un conocido supermercado de origen alemán a comprar algo que había visto de oferta. Cuál no sería su sorpresa cuando, al pasar por la caja, le pidieron el código de la app para que tal descuento fuera efectivo. No disponía de ella y, como ya había hecho el camino hasta allí, decidió pagar el precio sin descuento y volverse a casa. Es verdad que, después, mirando en el catálogo (impreso en papel), ponía, si indagabas bien, que la condición para disfrutar de tal descuento, era tener la app y presentarla en la caja al finalizar la compra.

A veces, las personas que, como yo, vivimos a un smartphone pegado, no nos damos cuenta de cómo las cosas van poco a poco cambiando. Hasta que no me contó esto, yo no caí en que, en realidad, hace varios meses que yo no uso las tarjetas fidelizadoras de los supermercados que frecuento. Compro, paso por caja y, con un simple código QR, me aplican de manera automática vales de descuento, promociones, saldos acumulados y demás. En alguno, ni siquiera me dan el ticket en formato físico ya. La app lo guarda y puedo revisar mis gastos con una perspectiva de hasta tres o cuatro años. Con mi banco también va así la cosa, porque a veces es más difícil hacer las cosas cara a cara que en persona. Todo aséptico y tal.

El caso es que, a veces, no nos damos cuenta de que hay gente que no puede ni quiere vivir así. Hace ya algún tiempo, un hombre se plantó frente a la banca, y la banca dijo que haría movimientos para facilitar sus servicios a la gente que no tuviera medios o educación digital, de tal modo que una persona pudiera atenderles en sus gestiones. No sé si eso se ha implementado, la verdad, pero me cuesta creer que vivamos en una sociedad en la que, para que alguien tenga derecho a comprar el pollo más barato, tenga que tener un smartphone, bajarse movidas y manejarse por narices con códigos QR y así.

No cuidamos a las personas. No somos conscientes, quizá. Pero, en tiempos no especialmente amables, quizás debiéramos plantearnos hacer las cosas fáciles para todos, y no dejar atrás a quienes, por las razones que sean, no pasan por el aro tecnológico que tan alegremente nos están imponiendo.

@VladimirConV