María Jesús Jabato

Señales de vida

María Jesús Jabato


Bocatas

11/05/2024

Aunque está claro que no hay croquetas que superen las de la madre de cada cual, andamos siempre enredados en la búsqueda de la mejor croqueta, de la mejor tortilla de patata o del mejor bocadillo, y este último es el objetivo del concurso que se resolverá este mes de mayo: encontrar el mejor bocadillo de España. Un establecimiento de Burgos, Molino Rojo, participa en la competición con un bocata que se llama Chivita, porque ahora todo tiene nombre propio, que es más elegante, aunque nadie haga ascos a un anónimo bocadillo de jamón o a uno de calamares, con las rabas como rayos de sol intentando escapar de la manta de pan. Dicen los académicos de la Lengua que las medianoches son sinónimo de bocadillo, aunque apenas sean un suspiro dulce y melindroso, y también las pulgas, que son más bien un quiero y no puedo, un sí es no es, porque el bocadillo debe ser tentempié de cierta consistencia para sostener el cuerpo abatido por las fatigas de cada día. De ahí que la misma academia diga que lo suelen tomar los trabajadores y estudiantes entre el desayuno y la comida, y de ahí también que en los convenios colectivos haya una pausa irrenunciable para el bocadillo, que o tiene un adentro mullido de tortilla de patata o aceitado de brillantes sardinas, o se queda en nada. Los diputados de las Cortes de Cádiz comían pepitos de ternera mientras redactaban la Pepa, aunque vaya usted a saber, que no es fácil imaginar al conde de Toreno con un pañuelo de cuadros con cuatro nudos en la cabeza, como un esforzado jornalero, dando cuenta de un bocata de carne. Bueno, bocata no, bocadillo, que aquellos prohombres no conocían la palabra bocata, que se inventó hace solo cuarenta años, o sea, anteayer. Chivita competirá con otros bocadillos para alzarse con el título de mejor de España, aunque el mejor bocadillo es el que se come con hambre, sea de lo que sea, incluso de mortadela de tercera. Que lo diga Carpanta, que en cada historieta se zampaba uno, relamiéndose con esa lengua larga y roja que solo tienen los personajes de tebeo. Suerte a Chivita, y ya perdonarán ustedes que deje aquí la pluma y la palabra, pero es la hora del bocadillo.

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