Beni Pérez

Plaza Mayor

Beni Pérez


¿Bilingüismo?

16/11/2023

Durante los meses de verano tuve el 'placer' de formar parte de un tribunal de oposición para profesores de Secundaria. Y digo 'placer' porque, a pesar de que la tarea me llegó por sorpresa, tuve que acelerar el resto de mi trabajo, implicaba viajar a diario o quedarme en Burgos, la experiencia ha resultado buena: Ver el esfuerzo de jóvenes por conseguir una plaza que llene su vocación me ha hecho sentir añoranza de un tiempo en que yo estaba ahí, luchando con las leyes educativas, las programaciones y las unidades didácticas. También ha resultado placentero el hecho de comprobar lo mucho que todavía puedo aprender de los jóvenes.

Lo que no me ha gustado ni un pelo ha sido el abuso de términos en inglés para designar lo que nuestra lengua lleva nombrando años –si no siglos-. Ya hablé aquí de las siglas STEM en inglés, de los horribles 'estándares', pero ¡por el amor de Dios, que somos profesores de Lengua Castellana y Literatura! ¿A qué viene utilizar fill the gap para nombrar los ejercicios de completar de toda la vida?, ¿o 'gamificación' (del inglés game, juego) para actividades lúdicas?, ¿o feedback, que no es otra cosa que la retroalimentación –repaso y revisión- que se hace desde siempre? Por no hablar de la flipped classroom (clase flipada, la llamo yo), que consiste en que los alumnos se preparan la materia ellos solos en casa y, luego, en clase, hacen ejercicios.

«Es que somos bilingües», me contesta un profesor joven que ya aprobó hace dos años. «No, hijo, no. Bilingüe soy yo, que hablo inglés y castellano, pero distingo cuándo es una cosa y cuándo es otra y no ando introduciendo anglicismos innecesarios en nuestra lengua», le respondí. «Ya, pero es que en inglés suena mejor», me dijo otro. «Y, además, no significa exactamente lo mismo.» Intento hacerles ver que no es así, que hay términos en castellano para todos los términos ingleses –incluso a veces más matizados-; que no es más moderno el inglés, ni tiene más prestigio… Y ellos siguen en sus 13, porque ese es su lenguaje generacional. Y son profesores de Lengua y no la defienden. ¡Aviados estamos!