El reto de estar desconectados

C.M. / Burgos
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El colegio Concepcionistas pone en marcha un proyecto para limitar el uso de dispositivos móviles coincidiendo con la celebración del Día Mundial de Internet Seguro

En el centro educativo se combina el uso de las nuevas tecnologías con los libros de texto para impartir docencia. - Foto: Jesús J. Matías

La edad a la que los niños y niñas empiezan a familiarizarse con las nuevas tecnologías es cada vez más temprana y a ello se añade que en numerosas ocasiones se les entregan dispositivos digitales como entretenimiento. Se ha convertido en algo habitual verles jugar con el móvil de su padre o madre en las salas de espera de las consultas médicas o en los restaurantes para evitar que den guerra. 

El mal uso o el uso abusivo del móvil se ha convertido en una preocupación para las familias, pero también para los centros educativos, dado que los estudiantes necesitan ser competentes tecnológicos y que es un hecho que las pantallas formarán parte de sus vidas. Con el objetivo de educar para que hagan un consumo responsable,-que no de prohibir al considerar que ello tendría un efecto rebote-, el colegio Concepcionistas de la capital ha puesto en marcha el proyecto Nos cuidados con el que se persigue que los alumnos y alumnas a partir de cuarto de Primaria aprendan a hacer un uso responsable y evitar la adicción. 

Coincidiendo el Día Mundial de Internet Seguro, que se celebró ayer, el equipo docente de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) ha planteado cuatro retos que se desarrollarán semanalmente a lo largo de este mes. Así por ejemplo, el objetivo de esta semana es reducir cada día las veces que miren al móvil o cualquier otro dispositivo digital hasta llegar al viernes bajándolas a la mitad. 

La semana del 12 al 18 deberán prescindir del dispositivo un día a la semana y dedicar ese tiempo a leer un libro en papel. Para el tercer y cuarto reto, que se llevarán a cabo las dos semanas siguientes, necesitarán la colaboración de los padres o madres para que configuren los dispositivos de modo que se limite el tiempo de uso y que durante la noche queden bajo la custodia de sus padres. Los estudiantes tendrán que contar su experiencia una vez finalizado el mes para que los profesores comprueben si han cumplido con los retos.

La profesora Maider Pérez, del equipo TIC, reconoce que el centro educativo combina el empleo de recursos didácticos digitales con los libros de texto y, por ello, el objetivo es enseñar a los alumnos un uso responsable y por extensión a sus familias para que les pongan límites a sus hijos e hijas. «Queremos despertar la necesidad de cuidarnos para no llegar a la adicción, dado que existe una gran preocupación. La clave es educar desde todos los ámbitos, social, familiar, escolar... para que comprendan que el cambio de hábitos depende de nosotros mismos», señaló. 

La iniciativa surge en este centro educativo pero puede extenderse a otros y a la sociedad en general. «De poco sirve decir a un niño no fumes si su entorno es fumador ni animarle a leer si en su entorno no ve a otros con un libro», añadió.

Por ello, el mensaje que se quiere trasladar es claro: las relaciones personales son más enriquecedoras que las que se generan a través de internet y jugar con los amigos mirándose a los ojos y disfrutando de su compañía es más agradable que jugar juntos desde casa online.