El resurgir de Cótar

C.M. / Burgos
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El barrio ha pasado a duplicar su población tras la llegada de jóvenes parejas con hijos o personas a las que les gusta vivir como si estuvieran en un pueblo. Las pegas son la falta de conexión a internet y el escaso transporte público

Los nuevos vecinos y los de toda la vida posan a la entrada del barrio, al que se accede desde la N-I por una estrecha carretera. - Foto: Alberto Rodrigo

Los niños aquí no necesitan juguetes; solo unas piedras y a saltar por donde quieran. Tienen mucha libertad, no hay peligro y están en contacto con la naturaleza. Así resume Eva la tranquilidad que se respira en este barrio periférico, situado a dos kilómetros de la N-I y a siete del centro de la ciudad. Junto a su marido, Javier Ramos, eligieron este barrio para vivir como en un pueblo, pero estando en la ciudad y en él están viendo crecer a sus hijas, Martina y Abril. Junto a ellos han llegado en los últimos años otras parejas o jóvenes a los que les gusta vivir rodeados de naturaleza y sin el ruido de la ciudad.

Ello ha hecho que se duplique la población de 15 a 30 personas. Y lo más importante, la llegada de niños, de ahí que los oriundos de la que fuera una pedanía de Burgos, hasta que en 1985 se convirtió en barrio, estén encantados. La única pega que encuentran es la mala cobertura del teléfono móvil y la deficiente conexión a internet. 

Javier Ramos lo tiene claro: «lo bueno de Cótar es que tienes ambiente de pueblo, puedes vivir en una casa de pueblo y todo es zona verde alrededor». Y más ahora que con sus dos hijas pequeñas. Es cierto que debe usar el coche para llevar a la mayor al colegio, pero lo tiene que coger igual para desplazarse para su trabajo. 

Los vecinos deben buscar cobertura por diferentes zonas del barrio. Los vecinos deben buscar cobertura por diferentes zonas del barrio. - Foto: Alberto Rodrigo

De la misma opinión es David Arnaiz, aunque en su caso juega con ventaja, dado que su abuela es de Cótar. Ahora asegura que no quiere otro sitio para vivir. «Lo bueno es la tranquilidad, quizás a veces por demás, y que estás a cinco minutos de Burgos». No le importa depender del coche, dado que si residiera en cualquier otro barrio de la ciudad también lo tendría que usar para llegar a su trabajo».

Asegura que le encanta llegar de trabajar y pasearse y disfrutar de uno de los entornos más bonitos del Cinturón Verde. Ese contacto con la naturaleza también es otro extremo que valora Jokin Santamaría, otro joven que se ha asentado recientemente. «Aquí puedo pasear tranquilamente con mis perros por el campo y estoy muy bien aquí». 

Marian llegó a Cótar desde Zamora buscando un lugar tranquillo para sus suegros y al final acabó quedándose también. «Se está aquí mucho mejor que en Burgos». 

Los vecinos de toda la vida celebran la llegada de gente joven como es el caso de Fermín López, que es la memoria del antiguo pueblo . Su hija Arancha también decidió quedarse. «Es una alegría que ahora haya niños. Cuando nosotros éramos pequeños también había pocos niños». 

Y es que el edificio de las antiguas escuelas sigue en pie. Ahora después de muchos años se ha iniciado su rehabilitación para su conversión en centro municipal y que pueda acoger actividades. 

Sin conexión. Lo que peor llevan los nuevos residentes son la poca cobertura que tienen sus teléfonos móviles y la mala conexión a internet. Javier y Eva son profesores y para ellos es una herramienta fundamental para su trabajo. «Parece mentira que estemos a la puerta de Burgos y la conexión sea peor que cualquier pueblo de Galicia perdido en la montaña», lamentan.

El cierre de las centrales telefónicas basadas en cobre por parte de Telefónica ha repercutido negativamente en este barrio periférico. «Nos pusieron un módem 3 G, que hay que tenerlo enfocado en una determinada dirección. Cuando hay niebla no funciona. Tienes que tener repetidores por toda la casa para que te llegue a todas las dependencias», aseguran, al tiempo que señalan la dificultad para descargar archivos pesados o hablar por Skype. 

El barrio agradece la preocupación de la Corporación anterior (PSOE y Cs), dado que mantuvieron conversaciones con la compañía telefónica para incluirles el Plan Faro y así buscar una solución e impulsaron la rehabilitación del edificio municipal. 

Ahora reclaman una senda para acceder al barrio por el riesgo que existe para los paseantes al transitar por la carretera, así como también más iluminación y más frecuencias del autobús urbano.