Tomás Medina

Aguas Abajo

Tomás Medina


Injusticias

14/03/2024

Hoy día, la mentira es una herramienta del poder político. ¿Siempre lo fue? Sí, con total seguridad. Solo hay que leer la Historia. Ahora ni siquiera se oculta la mentira porque el mentiroso, en esta sociedad mediática y rapidísima, miente sin reparo ni sonrojo. Y lo que hoy es «impecable», mañana es «modificable» porque así lo pregona y lo impone el poder con sus medios. Una mentira repetida mil veces tiene apariencia de verdad, dijo el jefe de propaganda nazi.

La amnistía a los nacionalistas catalanes pone de rodillas a la Constitución española. La inmensa mayoría de los artículos de opinión que he leído desde octubre del año pasado, escritos por juristas y por profesores universitarios de ciencias jurídicas, coinciden en ello. Excluidos los voceros del periodismo, que pagan los distintos partidos, está bastante claro que no hay que ser muy listo para concluir que todo esto de la ley de amnistía no ha sido sino un oscuro proceso de acuerdo entre algunos políticos para, o bien no perder poder ni sillones, o bien para evitar estar frente a la justicia por cometer hechos delictivos. Comprar poder con dinero o con leyes se llama corrupción.  En este caso, corrupción política.

Me produce pena pensar en los agricultores que siguen protestando en las carreteras y que saben que, si la voluntad política no cambia, van a desaparecer muchos de ellos.  Para ellos el campo ya no es rentable. Y no lo es porque las políticas agrarias se encaminan a convertir Europa en un jardín y hacer que se cultive lo que marque Bruselas, cuando y como lo diga Bruselas. Grandes extensiones de terreno, mucha inversión en maquinaria y gestores para el papeleo. Nada que ver con lo que hacían nuestros abuelos en el campo. Es una reconversión en toda regla. Como lo fue en su día la minería y los altos hornos. Sobraban fábricas y obreros. 

Y ahora dice el Papa que Ucrania debe negociar la paz.