8 menores están a la espera de encontrar una familia acogedora

ANGÉLICA GONZÁLEZ / Burgos
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En Burgos, 92 niñas y niños cuyos padres biológicos no pueden ocuparse de ellos por diferentes razones están al cuidado de otras personas -parientes o no- para evitar su ingreso en casas y centros especializados y mantener un entorno normalizado

El programa de acogimiento incluye a menores extranjeros no acompañados. - Foto: Alberto Rodrigo

Donde abrazan dos abrazan tres es el lema que la Junta de Castilla y León eligió hace unos meses para lanzar su nueva campaña de impulso del acogimiento familiar, un sistema por el cual niñas y niños cuyos padres no pueden cuidarlos por diferentes razones son atendidos, temporalmente, por otras familias que lo hacen de forma voluntaria y con el objetivo de evitar que los menores tengan que pasar ese tiempo en casas gestionadas por distintas ONG (Mensajeros de la Paz o Nuevo Futuro) o en centros especializados del propio Gobierno regional (Gregorio Santiago en Burgos) y bajo la atención de profesionales. 

Cuando por diferentes circunstancias (adicciones, enfermedades, negligencia en el cuidado, abusos...) unos menores no pueden estar a cargo de sus progenitores biológicos e interviene la Administración, en primer lugar se examina la denominada familia 'extensa' (abuelos, tíos...) por si reúnen las condiciones para hacerse cargo. Si no es así -o los parientes no existen- se acude a las familias de acogida. A 30 de septiembre había en la provincia de Burgos 8 menores a la espera de encontrar esa familia y un total de 92 en acogimiento en las dos modalidades.

Estos 8 niños son menos de la mitad de los que había el pasado mes de febrero de este mismo año, cuando la estadística indicaba que estaban 14 a la espera y había otros tres en cuyos casos se aconsejaba que no fueran acogidos en la provincia de Burgos. Se trata de una cifra muy variable como lo son las vidas de las familias, que antes de llegar al momento crítico de una separación de sus hijos y cuando se perciben los problemas a través de los diferentes agentes (servicios sociales, sanitarios, colegios...) reciben formación para sacarlos adelante. Si esta medida no funciona o cuando los problemas son excesivos es el momento en el que se plantea un cambio, que en no pocas ocasiones supone una gran crisis personal y familiar, pues los menores salen de su casa.

El acogimiento es un recurso más del sistema de protección de menores de la Junta, gestionado por Cruz Roja, que permite a los niños, niñas y adolescentes de Castilla y León «crecer en una familia, de forma temporal, priorizando esta opción frente al acogimiento residencial», según explican desde la Consejería de Familia. La estadística del tercer trimestre de 2023 indicaba que había 62 criaturas en toda la comunidad autónoma a la espera de encontrar la familia acogedora más adecuada a sus circunstancias, la inmensa mayoría de las cuales tenían una edad comprendida entre los 7 y los 17 años. Las principales características de estos niños que están al cuidado de profesionales por no encontrar, por el momento, una familia que les encaje son que tienen alguna discapacidad, que son grupos de hermanos (porque la Administración no los separa) o que no pueden ser acogidos por alguna circunstancia particular de la familia de origen.

¿Qué requisitos se han de reunir para ofrecerse como familia de acogida? Esta forma de cuidado está abierta, como indican desde la Junta, a personas o unidades familiares, con o sin criaturas propias «pero con ilusión por recibir en su hogar a uno o varios niños o niñas». Así, pueden ser familias monoparentales, biparentales o con otro tipo de estructura, sin importar su sexo o su estado civil. Sí que se advierte que es preferible que los aspirantes tengan a partir de 25 años y una situación familiar, laboral, económica y social «estable, con espacio y condiciones de habitabilidad en la vivienda». 

En el aspecto emocional se considera importante tener sentido común, capacidad de dar afecto, saber poner límites y estar abiertos a recibir apoyo profesional. Se aconseja que las familias aspirantes sean realistas con respecto a sus circunstancias, por ejemplo, que si se tiene un trabajo muy exigente con horarios imposibles, pues quizás no sea el mejor momento para plantearse un acogimiento de una niña o de un niño que necesitan mucha atención. Con respecto a la ayuda económica, la Junta aporta a las familias una cantidad, pero es necesario que cuenten con los medios adecuados para mantener al menor independientemente de ese monto.

Entre los menores que se pueden acoger hay bebés y niños hasta los 6 años, críos y adolescentes entre 7 y 17, otros con características especiales como alguna discapacidad o enfermedad crónica, grupos de hermanos y hermanas, menores embarazadas y sus futuros bebés y menores que llegan a España no acompañados. Y para hacer frente a esta responsabilidad, las familias no están solas en ningún momento. Desde la Administración se les ofrece apoyo desde el primer día a través de sesiones de orientación y asesoramiento para facilitar la integración en la nueva familia, formación y apoyo técnico durante todo el tiempo que dure el acogimiento, compensación por los gastos de manutención del niño acogido, la posibilidad de recurrir en cualquier momento a un teléfono de emergencias y la prestación de cualquier apoyo que puedan necesitar tanto la familia como el menor.