Las mujeres toman ARCO

Celia Sierra (EFE)
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Los reyes inauguran la feria anual más importante de arte contemporáneo en una edición en la que la presencia de artistas femeninas toma impulso y representa un 43 por ciento del total

Felipe VI y doña Letizia recorrieron las instalaciones junto a la directora del evento, Maribel López. - Foto: Kiko Huesca (EFE)

ARCO 2024 abrió ayer sus puertas con la inauguración oficial de don Felipe VI y doña Letizia y convertida en un escaparate lleno de novedades: ni rastro de polémica, pero sí mucha más obra de mujeres artistas, proyectos sobre descolonización y una presencia tímida de las posibilidades de la inteligencia artificial en el mundo del arte.

La feria abría con muy buenas sensaciones por parte de los galeristas. Maribel López, directora de este evento, aseguró unas horas antes de la llegada de los monarcas a Ifema que las promesas de calidad «se han cumplido». 

En total son 205 galerías divididas en dos pabellones con alguno de los nombres más fuertes del panorama español, europeo y latinoamericano como Lelong, Casado Santa Pau, Krinzinger, Perrotin o Ruth Benzacar o Esther Schipper.

La orilla, la marea, la corriente: un Caribe oceánico es el tema elegido para este año. Carla Acevedo-Yates y Sara Hermann Morera, comisarias de esta sección, han querido «desafiar los estereotipos» en torno a esta región.

Los visitantes se encuentran con obras de 19 artistas e incluso pueden saborear una de ellas: Helado de Agua del Mar Caribe, que no es otra cosa que un helado hecho por la cubana Quisqueya Henríquez -afincada en República Dominicana- con aguar de mar.

La artista combate con esta pieza el estereotipo asociado a la cultura caribeña y habla de la inmigración: el helado es salado y tiene un color azul intenso, el mismo que el de la Playa de Caletas, el último lugar que ven los inmigrantes cuando se marchan en avión.

La descolonización planea sobre la mayoría de las obras de los 19 artistas de esta sección, si no de «manera literal», sí de un modo indirecto, cuando abordan cuestiones como la identidad.

No solo los artistas extranjeros hablan de descolonización. Helga de Alvear trae 12 estampas del escudo español de Santiago Sierra hechos con sangre donada por las antiguas colonias españolas, a razón de 600 euros más IVA cada una. Ya han vendido alguna.

Olvidadas y recuperadas

El número de mujeres artistas sube en esta edición y representa el 43 por ciento de los participantes. Muchos nombres que no pisaban la feria desde hacía décadas vuelven y otras llegan por vez primera tras una carrera lejos de la primera línea. Carreras Múgica recupera a Susana Solano, una escultora que expuso en Documenta Kassel, la bienal de Sao Paulo y Venecia hace varias décadas y que traen para «ponerla en el lugar que le corresponde».

La Galería Mayoral combina Tapies, Chillida o Miró con la joven Marria Pratts, «una de las grandes promesas del panorama actual», que presenta un proyecto sobre la maternidad, y a la veterana Eulalia Grau, una artista pop comprometida con la lucha antifranquista, explica Jordi Mayoral, dueño de la galería.

Rocio Santa Cruz recupera a Teresa Gancedo, una de las dos artistas mujeres que expuso en el Guggenheim en la exposición de arte español de 1980, que sigue trabajando cada día a sus 87 años, pero que no ha tenido el reconocimiento que merece.

Inteligencia artificial

Nuevas formas de creación de la mano de la IA asoman la cabeza también en ARCO 2024. López reconocía que lejos de tenerle miedo, se trata de una «herramienta fantástica» para los artistas. Marina Núñez, una artista española pionera en el arte digital, la ha usado para hacer las baldosas que aparecen en una de sus piezas digitales en ARCO. «Si las hubiera hecho de cero, hubiera necesitado la ayuda de 30 personas», explicó ayer su galerista Rocío Santa Cruz.

Otro ejemplo es el de Daniel Canogar, en Max Estrella, que usa un algoritmo generativo en una pieza que escribe y sobreescribe en tiempo real mensajes de la red social X como si fueran grafitis, titulada Scroll y que cuesta 40.000 euros.