Trabas a Erasmus al elegir asignaturas en campus de destino

B.G.R. / Burgos
-

La Defensora Universitaria insta a la UBU a informar al estudiantado de los detalles de cada convenio

Grupos de estudiantes, junto a la Biblioteca General de la institución académica. - Foto: Luis López Araico

El popular programa Erasmus, con el que la Unión Europea busca fomentar la movilidad de los universitarios, atrae cada año a cientos de alumnos. Su éxito no decae y la UBU oferta ya más de 800 plazas para su alumnado de grado. Sin embargo, la ilusión de vivir una experiencia nueva con la que parten los beneficiarios no siempre se corresponde con la realidad que encuentran en el campus de destino. De hecho, algunas quejas han llegado a la Defensora Universitaria, órgano unipersonal que recae en la catedrática Julia Arcos, quien ha recogido esta problemática de forma explícita en su informe correspondiente al pasado curso 2022-2023.

Bien es cierto que Arcos sostiene que la mayor parte de las estancias «son sumamente satisfactorias» gracias a la «flexibilidad y comprensión» de las personas que coordinan los convenios que la academia burgalesa mantiene con las europeas, facilitando así «movilidades provechosas para el estudiantado». No obstante, reconoce casos de alumnos «que han tenido que finalizarla o han vuelto defraudados» al no cumplirse sus expectativas académicas. Al respecto, detalla problemas como el hecho de no haber podido compatibilizar los horarios de las materias a cursar, no impartirse directamente o hacerlo en un idioma «no asequible». «Esto supone una gran decepción y un perjuicio», manifiesta.

Clases en otros cursos. El informe incluye algunas circunstancias como la «diferente duración de los estudios de grado y máster de nuestro país» respecto al de otras universidades europeas, lo que, según considera, «supone una dificultad para la organización adecuada de las asignaturas». Además, incide en que lo habitual es que este alumnado compatibilice la asistencia a clases correspondientes a distintos cursos para «completar la realización de un número de créditos que puedan ser reconocidos en la Universidad de Burgos».

Por todo ello y sin dejar de alabar la «amplia red» de acuerdos con campus europeos que mantiene la academia burgalesa, expone en el informe la necesidad de evitar este tipo de situaciones «manteniendo un fluido contacto entre las personas responsables de la coordinación de la UBU con las universidades socias». De igual forma, se detiene en la importancia de «informar puntualmente al alumnado de las circunstancias que concurren en cada centro» al valorar que se trata de un «aspecto clave e imprescindible para el éxito de la movilidad internacional».

Las quejas o consultas relacionadas con el programa Erasmus no solo afectan a esa conveniente o no elección de asignaturas, sino que también incluyen otras cuestiones relativas a los sistemas de evaluación, los compromisos de las becas o la resolución de la convocatoria, para la que los estudiantes tienen que cumplir con una serie de requisitos. Entre ellos, figura el de tener aprobados un mínimo de 48 créditos o no haber renunciado a una plaza con anterioridad.