Un rebaño asfixiado

L.N. / Burgos
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Cerca de 700 ovejas mueren tras incendiarse una nave en la localidad ribereña de Caleruega. Los bomberos no pudieron hacer nada por rescatar a los animales de una explotación familiar que gestionan desde hace años dos hermanos

Efectivos de la Guardia Civil se desplazaron hasta la explotación ganadera que ardió ayer por la mañana en la localidad ribereña de Caleruega. - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

El incendio en una explotación ganadera de Caleruega dejó ayer una estampa totalmente desoladora. Alrededor de 700 ovejas murieron asfixiadas por el fuego que se desató en torno a las nueve y media de la mañana y que terminó destrozando gran parte de la nave en la que se encontraban los animales. A su llegada hasta la localidad ribereña, los bomberos de Aranda de Duero y otra dotación de voluntarios de Huerta de Rey apenas pudieron hacer nada por salvar al rebaño. Pocos ejemplares sobrevivieron al humo y las llamas, y los que lo lograron tuvieron que ser sacrificados después debido a las secuelas irreversibles que habían sufrido. Por fortuna, no hubo que lamentar daños personales.  

El aviso, según indican fuentes del Servicio de Emergencias 112 de Castilla y León, saltó a las 9 y 32 minutos. Inmediatamente, se trasladó la alerta tanto a los bomberos como a la Guardia Civil, que desplazaron varias patrullas hasta la explotación ganadera, ubicada en las proximidades de la carretera que une Caleruega con el municipio vecino de Araúzo de Torre. La columna de humo era visible a una distancia considerable y las llamas, dos horas después de que se originase el fuego, aún seguían vivas en el interior de la nave. Tal como explicaron desde el Servicio de Prevención y Extinción de Incendios de Aranda, todo apunta a que el origen fue «una combustión espontánea de paja húmeda». De hecho, dentro del almacén había una gran cantidad de pacas de paja apiladas, lo que suele dificultar la extinción del fuego por tratarse de un material que cuesta mucho apagar debido al calor latente.

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