Ghana y la unión africana

Christian S. De la Blanca
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La selección de las 'estrellas negras' renunció a un Mundial para obtener un título más importante: igualdad

Hasta 1966, África y Asia solo contaban con medio cupo a la hora acceder a la fase final de una Copa del Mundo. - Foto: LEGNAN KOULA (EFE)

A las puertas de la celebración de un Mundial 2026 que abrazará como ningún otro la globalización, por reunir en Estados Unidos, México y Canadá a 48 participantes, y mientras se lleva a cabo la celebración de la 34ª edición de la Copa de África, cabe recordar que esta integración que actualmente caracteriza al mejor torneo de selecciones no siempre fue tal. El 'continente negro', como en muchos otros aspectos, fue ninguneado hasta finales de los años 60, cuando Ghana, con quizá el mejor combinado que se ha visto jamás, se plantó y, en pos del panafricanismo, lideró la rebelión de una confederación que reclamaba su espacio.

En los albores de su despertar descolonizador, la figura de Kwane Nkrumah cobró especial relevancia. Nacido en Ghana, fue un ferviente defensor de los derechos de su tierra, razón por la que se pasó varios años entre rejas. Pero acabó saliendo de la cárcel en 1951 para, seguidamente ganar las elecciones de un país que volvería a ser autónoma en 1957, convirtiéndose así en la primera nación que se independizaba de Inglaterra, pasando a ser el propio Nkrumah el primer ministro de la renombrada Ghana, ya que, hasta la fecha, había tomado la denominación de Costa de Oro, en una clara referencia al mineral que sus invasores expoliaron hasta la saciedad.

 Pero todo cobró entonces un ineludible guiño futbolístico, pues una de las principales herencias de los británicos fue la devoción por observar a 22 personas corriendo en torno a un balón que tenía como destino un arco con mallas. El balompié había arraigado fuerte en el país del Golfo de Guinea, y eso lo aprovechó el nuevo Gobierno, que se valió del deporte en general, y del fútbol en particular, para hacer de ello el principal vehículo de los principios del panafricanismo.

La selección se quedó a las puertas de participar en la tercera edición de una embrionaria Copa de África. Sin embargo, en el horizonte, tan solo un año después, quedaba el siguiente campeonato, que se disputaría en su territorio. Pero, por el camino, las 'estrellas negras' tendrían tiempo de confirmarse como potencia en el territorio gracias a un empate a tres que cosechó ante el Real Madrid, capitaneado por Alfredo di Stefano y Ferenc Puskas.

Ese resultado hinchó de moral a un conjunto ya orgulloso de por sí, y fue la primera piedra de un equipo que arrasó en África desde entonces, adjudicándose los títulos de la Copa de África de 1963 y 1965.

Boicot

Pero, en 1964, cuando debían comenzar las fases de clasificación de cara a un Mundial de Inglaterra en el que Ghana se hubiera presentado con opciones de título, la selección decidió desafiar a la FIFA a modo de protesta por lo que ellos entendían como un maltrato a su continente.

De los 16 cupos que se repartían para acudir a la Copa del Mundo, África solo disponía de medio. La única posibilidad de 'colar' a una escuadra en el torneo pasaba por superar una fase de grupos, una eliminatoria entre las primeras clasificadas y, con las tres restantes, una liguilla para decidir a la campeona. Pero ese combinado, a pesar de haber atravesado ya tres fases, debería discernir su billete con el ganador de la fase de Asia y Oceanía.

Las 'estrellas negras' se plantaron. Ni siquiera participaron en la clasificación para el Mundial. Retaron al orden establecido en el fútbol, expulsaron a Sudáfrica por su política de segregación racial y boicotearon la edición que debía celebrarse en la otrora su metrópoli, todo gracias a una Confederación Africana de Fútbol (CAN) que fue la primera organización panafricana que existió. Aún así, el trofeo se lo acabó llevando Ghana, pues la FIFA reculó dos años después y otorgó dos puestos seguros en la fase de clasificación para el Mundial a África y a Asia.