La Ribera esquivó el peligro del fuego en un verano sofocante

L.N. / Aranda
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Las lluvias de junio y septiembre, sumadas a una mayor conciencia tras la tragedia en Santibáñez del Val, inciden en la disminución de los incendios respecto a 2022, con 22 hectáreas calcinadas, y 2021, con 104

La colaboración de los vecinos de Zazuar resultó clave para evitar la propagación de un incendio en julio de 2022. - Foto: I.M.L.

Con el fin de la temporada de riesgo alto de incendios forestales, llega el momento de hacer balance. Aranda y la Ribera del Duero han salvado el verano con apenas 10,6 hectáreas calcinadas, frente a las 22 hectáreas que se quemaron en 2022 y las 104 de 2021. Sus habitantes ya pueden respirar aliviados. Aunque todo hacía presagiar que la campaña estival iba a ser peligrosa y las olas de calor no tardaron en llegar, la comarca se ha librado de vivir episodios fatídicos como el sufrido el año pasado en Santibáñez del Val, Quintanilla del Coco y el entorno de Santo Domingo de Silos, que arrasó cientos de hectáreas y 87 inmuebles. Según los datos de la Junta de Castilla y León, este verano apenas se han registrado 17 partes de siniestro en Aranda y diversas localidades como Bahabón de Esgueva, Roa de Duero, Haza, Gumiel de Mercado o Caleruega, ya sea por incendios agrícolas, en líneas eléctricas o a causa de los rayos.

La peor parte se la llevó Gumiel de Mercado, donde el 8 de julio el fuego calcinó 7,52 hectáreas de cereal. El resto de los incendios forestales no han llegado a quemar más de una hectárea. El siguiente más dañino fue uno en Caleruega, el 23 de agosto, con 0,96 hectáreas afectadas y otro en Aranda con 0,5 hectáreas de arbolado prendidas. 

El descenso de la superficie quemada en Aranda y la Ribera a menos de la mitad en comparación con el verano pasado atiende a varios factores. Por un lado, las lluvias registradas tanto en junio como en septiembre, que ayudaron a calmar la fuerte sequía. A ello se añade la ausencia de viento durante las olas de calor. Por su parte, algunos agentes medioambientales apuntan que después de un año malo «crece la conciencia y el nivel de precaución por parte de todo el mundo». En el recuerdo queda no sólo el citado fuego en la cercana comarca del Arlanza, sino también la tragedia en la sierra de la Culebra, en Zamora, con 30.800 devastadas y varias víctimas mortales. 

Las fuentes consultadas también citan otro aspecto que, a su juicio, ha resultado fundamental: el hecho de que en los primeros instantes de cada incendio se movilizasen los mayores medios posibles.

Hasta no hace mucho, según apuntan, había cierto «miedo» a movilizar un gran número de medios por si surgía otro fuego de forma simultánea. Pero ahora se ha producido un cambio de tendencia que los agentes medioambientales califican como «bastante positiva».Esto ha ayudado a que determinados incendios no se hayan propagado, algo clave después de lo sucedido el último verano a nivel nacional y el miedo generalizado que existía a que se repitiesen tan fatídicos episodios. De hecho, en el sector constatan que cada vez más personas toman conciencia y se ven cambios modestos como, por ejemplo, el hecho de no haber asado tantas chuletas como era costumbre durante la época de vendimia en la comarca por las altas temperaturas que se registraron durante varias semanas. En su lugar, los vendimiadores se resignaron a comer bocadillos. 

La lucha sigue. En definitiva, los buenos datos son fruto de un cúmulo de circunstancias, pero los agentes medioambientales advierten de que esto no quiere decir que se haya ganado la batalla. Y, de hecho, abogan por seguir en esta línea para evitar que se repitan los sucesos de veranos anteriores.En el caso concreto de la Ribera del Duero, durante 2022, el peor fuego ocurrió en Haza, donde se quemaron 9,04 hectáreas de cereal, seguido por otro en Guzmán, que calcinó 7,2 hectáreas más de cereal. Mientras, en 2021, las llamas devoraron algo más de 59 hectáreas de rastrojo en Bahabón de Esgueva, otras 24 en Torresandino, 4 en Sinovas o 2,6 en Caleruega. En total, se contabilizaron 35 partes.