Inexplicable rendimiento a domicilio

J.C.M. / Burgos
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El Burgos CF regresa hundido de Santander tras ofrecer una penosa imagen y sufrir una clara y merecida derrota. En seis desplazamientos ha encajado casi los mismos goles que en los 21 de la pasada temporada

Los jugadores del Burgos cabizbajos y José Antonio Caro con los brazos en jarra tras uno de los goles encajados el domingo en El Sardinero. - Foto: Valdivielso

Los datos no mienten. El Burgos Club de Fútbol se desangra en defensa y ese es el motivo de su lamentable racha lejos de El Plantío. Quince goles en seis partidos es una cifra terrible, con más de dos tantos por encuentro, y así resulta imposible incluso soñar con sacar un empate. El equipo burgalés ha encajado casi tantas dianas en estos seis primeros desplazamientos que en los 21 de la pasada campaña (15 contra 16). 

El equipo de Jon Pérez Bolo tocó fondo en El Sardinero y llevó la desilusión a los más de 2.500 aficionados desplazados hasta Santander. En otras visitas había rozado al menos el empate, como pasó en Gijón o incluso en Tenerife. Pero en tierras cántabras solo jugó a un nivel aceptable en los últimos 15 minutos de la primera parte.

La situación es menos dramática porque el Burgos sobrevive con sus partidos de casa, donde ha sumado los 16 puntos que ahora mismo tiene. Pero algún día llegará el primer resultado adverso como local y entonces comenzarán los problemas.

El mejor y el peor. La realidad del Burgos CF es sorprendente. Comparte con el Racing de Ferrol la condición de mejor equipo como local, empatado también con Valladolid y Tenerife (los cuatro con 16 puntos, es decir, cinco victorias y un empate). Pero como visitante tiene el dudoso honor de ser el peor de toda la Segunda División. No ha sido capaz de sumar ni un solo punto y ha encajado la friolera de 15 goles. De nada le ha servido marcar cinco. Incluso el Amorebieta sumó un empate.

Lo más difícil de entender es el opuesto rendimiento defensivo del equipo cuando juega en casa o lo hace fuera. En El Plantío es uno de los equipos más solventes de la categoría y solo ha encajado tres goles, uno contra el Huesca y dos contra el Villarreal B la pasada jornada. 

Jon Pérez Bolo cuenta con futbolistas que ya destacaron la pasada campaña en estas tareas, como Aitor Córdoba, Grego Sierra o Matos. Y en el centro del campo están jugadores también de un perfil defensivo como Unai Elgezabal y Miguel Atienza.

Por eso resulta realmente sorprendente que esos mismos futbolistas que forman un muro en El Plantío ofrezcan tantas facilidades como visitantes, y el mejor ejemplo se vio en Santander, donde los tres tantos del Racing eran perfectamente evitables.

Respecto a la pasada temporada, el Burgos era realmente peligroso fuera, con 16 goles encajados en toda la temporada, en 21 partidos, mientras que en El Plantío, cuando arriesgaba un poco más, llegó a encajar 19.

La cruda realidad es que Jon Pérez Bolo, que asumió toda la responsabilidad tras el partido en Santander, tendrá que buscar una solución para dar la vuelta a una situación que parece enquistada y puede ser peligrosa en el futuro.