Melón de La Mancha: adiós al rey del verano

SPC
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Durante el mes de octubre concluye la campaña de esta inigualable fruta, que, gracias a una calidad superior al resto, cuenta con su propia Indicación Geográfica Protegida y además está amparada bajo la marca Campo y Alma

Melón de La Mancha: adiós al rey del verano - Foto: Tomás Fernández de Moya

Dentro de los numerosos frutos que ofrecen las tierras castellanomanchegas, el melón es uno de los más arraigados y característicos, además de ofrecer una calidad sin igual. Hasta el punto de que cuenta desde hace más de una década con una Indicación Geográfica Protegida (IGP), aparte de estar amparado por la marca Campo y Alma (campoyalma.com), que brinda una garantía extra a los consumidores.

La campaña de esta deliciosa fruta acaba de terminar, lo que implica que comienzan ya los preparativos para la siguiente. Entre los meses de octubre y noviembre, poco después de terminar la recolección, se empiezan a preparar las parcelas para que en el mes de abril estén en perfectas condiciones para recibir los plantones.

Y es que el suelo donde se cultiva tiene gran parte de culpa de la enorme calidad del Melón de La Mancha. Cualidades como el tamaño del fruto, con un peso comprendido entre 1,8 y 4 kilos, se deben a las tierras de cultivo, de alto contenido en carbonato cálcico, lo que unido a una textura arenosa o franco-arenosa, muy permeable y porosa, hace que el terreno esté equilibrado y permita un desarrollo óptimo de la planta.

Melón de La Mancha: adiós al rey del veranoMelón de La Mancha: adiós al rey del verano - Foto: Tomás Fernández de MoyaEspecialmente destacable es el alto contenido en azúcar, que le da a este melón su agradable dulzor característico. Las elevadas temperaturas, la alta luminosidad y la baja humedad relativa producen una alta insolación y evapotranspiración. Además, debido a la oscilación térmica de la noche al día -está comprendida entre 18 y 20 grados- y a unas las temperaturas medias nocturnas en los meses de verano inferiores a 20º -que hacen que la planta consuma menos sustancias de reserva durante la noche-, es mayor la fotosíntesis neta, lo que se traduce en un mayor contenido en azúcar. Por si esto fuera poco, las elevadas concentraciones de sales y minerales en las aguas subterráneas utilizadas en los riegos del cultivo contribuyen que el Melón de La Mancha presente un buen nivel medio de potasio, un nutriente necesario en el organismo para multitud de importantes funciones como el buen funcionamiento del riñón y del corazón, la contracción muscular y la transmisión nerviosa.

Con la tierra ya lista, y a partir del mes de abril, se trasladan a la parcela las pequeñas plantas de melón, proceso que abarca hasta el mes de julio, de manera que a cosecha se espacia, no se produce exceso de oferta en el mercado y además se alarga la temporada de producción. Esta plantación se hace sin la participación de maquinaria, algo que seguramente el consumidor no piensa cuando elige su melón en la frutería.

Durante el ciclo vegetativo se realiza el llamado descuaje, que consiste en la eliminación de frutos en las plantas con exceso de ellos para que los que quedan se desarrollen adecuadamente y ofrezcan el tamaño y la calidad que exige la IGP.

La cosecha comienza con la corta, que se realiza también manualmente. Los frutos se depositan a lo largo de las hileras, para ser posteriormente cargados en remolques. La frecuencia de recolección varía de dos a tres veces por semana con tiempo cálido, a una vez por semana cuando el tiempo es más frío. Este proceso se inicia a mediados de julio y finaliza hacia estas fechas.

Pero una vez recogido ha de ser tratado con mimo y la IGP establece unos criterios que hay que cumplir para que los melones lleguen a las tiendas en perfecto estado. La descarga de los frutos se realiza en los centros de manipulación y envasado de las empresas que se dedican a la comercialización, en las que se lleva a cabo el pesado, la identificación de cada partida y el resultado del control de calidad a la entrada, que es exhaustivo. A la hora de prepararlos para la venta, el peso del más grande de cada caja no puede superar en más del 30% el peso del fruto más pequeño.

En cada palet existe una etiqueta de trazabilidad que permite identificar al productor (o productores) que haya suministrado los melones, las parcelas de origen y la fecha del envasado y es obligatoria una marca de control de expedición específica. Además se comprueba cada partida mediante muestras globales para evaluar la conformidad del calibrado realizado en el envasado. Por si esto fuera poco, también se revisa en cada partida, mediante muestras reducidas, la conformidad de los melones con los criterios de madurez, no vitrescencia de la pulpa y no desprendimiento de las semillas. Todos estos controles tienen un carácter minucioso y sistemático y corren a cargo de profesionales con un conocimiento especializado de las características del producto.

Una distinción merecida.

El Melón de la Mancha cuenta, con todo merecimiento, con la protección de la marca Campo y Alma (campoyalma.com), que distingue a los productos producidos, elaborados o transformados en Castilla-La Mancha que estén acogidos a una denominación de origen protegida (DOP) o indicación geográfica protegida (IGP) y que, a través de su portal de venta market.comapoyalma.com, ofrece los consumidores la oportunidad de adquirir estos deliciosos manjares sin moverse de casa a golpe de clic.

Pero también está amparado bajo su Indicación Geográfica Protegida desde 2010, lo que quiere decir que cuenta con unas características propias. El melón piñonet o piel de sapo (se trata de la variedad) es uno de los cultivos sociales hortícolas característicos de la comarca natural de La Mancha, particularmente representativo de la zona nororiental de la provincia de Ciudad Real. Según el Ministerio de Agricultura, el 35% de la producción nacional proviene de esta comarca, en la que su cultivo constituye un buen complemento para las explotaciones familiares agrarias, cuyos ingresos principales proceden principalmente de la viña y los cereales.

La zona de producción está situada en la comarca natural de La Mancha, junto al Alto Guadiana, a más de 600 metros de altitud, en el sector nororiental de la provincia de Ciudad Real. Comprende los términos municipales de las localidades de Alcázar de San Juan, Arenales de San Gregorio, Argamasilla de Alba, Campo de Criptana, Daimiel, Herencia, Las Labores, Llanos del Caudillo, Manzanares, Membrilla, Puerto Lápice, Socuéllamos, Tomelloso, Valdepeñas y Villarta de San Juan.

Muy probablemente, el cultivo del melón fue introducido en La Mancha por los árabes. Las referencias más antiguas son las recogidas en el original y objetivo Tratado Agrícola de Ibn Bassal al-Tulaytubí, discípulo de Ibn Wafid, visir de Yahya ben Ismail al-Mamún, que reinó con el nombre de Yahya I al-Mamún en los reinos taifas de Toledo (1043-1075) y Valencia (1065-1075). El vínculo de este producto con la zona puede acreditarse, además, por la inclusión del Melón de La Mancha en el Inventario Español de Productos Tradicionales del Ministerio de Agricultura.

Esta IGP tiene en cuenta también algunos rasgos que lo distinguen de otros melones: las características naturales edafoclimáticas de la zona; la manera particular de cultivo y producción que gozan de un fuerte arraigo; la antigüedad del cultivo y su permanencia a lo largo del tiempo; o unas particularidades cualitativas únicas. El Inventario del Ministerio afirma que el producto goza de una identidad basada en el color, sabor y textura específicos de la variedad proporcionados por las peculiaridades de las tierras de la zona de cultivo y destaca la textura y la ausencia de fibrosidad en la pulpa, así como la jugosidad y dulzor de la carne.

Se trata de un producto que se consume mucho de manera local, pero que también se distribuye por toda España y llega al extranjero, con Francia y Holanda como principales compradores fuera de nuestras fronteras. Además, estas exportaciones permiten un desahogo en casos de acumulación de frutos por exceso de producción o por solapamiento con otras zonas productoras.

Con el verano ya abandonándonos, comienza de nuevo el ciclo para que, en unos meses, podamos disfrutar de nuevo de esta dulce y deliciosa fruta.

 

Campo y Alma en Madrid.

Campo y Alma cuenta con una plataforma de venta online (market.campoyalma.com) que ofrece a los consumidores la oportunidad de adquirir todos los productos con denominación de origen o indicación geográfica protegidas de Castilla-La Mancha. Pero además, la marca Campo y Alma se promociona en puntos de venta físicos, como grandes cadenas de supermercados. Para el año que viene, el Gobierno regional extenderá esta promoción a los hipermercados Alcampo de la Comunidad de Madrid, tal y como ha anunciado el consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán, en la presentación de la segunda acción promocional que, en colaboración con esta cadena de supermercados, está realizando el Ejecutivo autonómico este año. «Tenemos la fortaleza, el compromiso, el buen trabajo y los buenos productos que se elaboran en nuestra tierra y ello va a permitir un buen desarrollo promocional para la mejora socioeconómica de nuestros agricultores y ganaderos», ha afirmado el consejero al respecto. Se trata de una inmejorable oportunidad para que, la próxima campaña, la enorme variedad agroalimentaria castellanomanchega esté al alcance de todos los ciudadanos de la Comunidad de Madrid.