Fermín Bocos

CRÓNICA POLÍTICA

Fermín Bocos

Periodista y escritor. Analista político


Paternalismo electoral

09/05/2023

Algo va mal en la política española. Tan mal como para que los principales dirigentes del país se hayan apuntado a la moda de tratarnos a los ciudadanos como si fuéramos menores de edad. Sobre manera a los jóvenes a los que se dirigen con promesas de dádivas de todo tipo. Un paternalismo que avergüenza. Quien mejor cultiva y al parecer con éxito al decir de las encuestas esta tendencia es la vicepresidenta Yolanda Díaz, veterana militante comunista que predica el "amor" como la mejor receta para resolver los conflictos. "Amor" como receta y promesas paternalistas que tumban de espaldas como la llamada "herencia universal", ocurrencia que consiste en regalar 20.000 euros a los jóvenes cuando cumplan 18 años casualmente la edad en la que tendrían acceso a votar.
Esta moda, la de dirigirse a los futuros votantes como si fueran indigentes intelectuales, también ha ganado al presidente del Gobierno. En su gira preelectoral no hay mitin en el que Pedro Sánchez no prometa algo dirigiéndose a los más jóvenes del lugar. Un día asegura que va a construir cien mil o más viviendas sociales; otro regala rebajas en los billetes de Iberrail o un aval para las hipotecas destinadas a la compra de viviendas. Hace poco también propuso regalar 400 euros a la muchachada que accede a la mayoría de edad: quinientos mil este año. Otra compra de voto enmascarada bajo la etiqueta de "bono cultural". También el líder del PP pesca es esas aguas en las que surfean los jóvenes, pues suya fue primero la propuesta de abaratar los billetes de tren, propuesta de la que Sánchez se apropió sin el menor reparo.
Por desgracia en España tenemos la cifra de paro juvenil más elevada de la Unión Europea (32,3% según datos de "Eurostat") y también una de las tasas de fracaso escolar más altas. Ante este panorama en lugar de andar con promesas paternalistas de regalos de viajes y demás dádivas lo suyo sería promover un cambio radical en los planes de estudios, prestigiando no solo el conocimiento técnico, también las Humanidades y potenciando la Formación profesional.
Cuando un gobernante o un aspirante a gobernar consideran que a los ciudadanos de edades comprendidas entre los 18 y los 30 años hay que regalarles algo es porque no confían en que sean capaces de conseguirlo por ellos mismos. Es tanto como reconocer el fracaso de nuestro modelo de sociedad apostando por un país subvencionado como fórmula para evitar, aminorar o retrasar conflictos. Ya digo, algo va mal.