El reto empresarial de Cataluña

Carlos Cuesta (SPC)
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El pacto de los independentistas con el PSOE incluye un plan para que retornen a la comunidad las casi 8.000 compañías que se 'mudaron' tras el desafío secesionista

El reto empresarial de Cataluña

El mundo de la empresa vive en España una época convulsa y no oculta su preocupación ante un futuro incierto, tras la compleja negociación política que ha tenido lugar en las últimas semanas hasta lograr Pedro Sánchez finalmente su investidura.

Un asunto que genera malestar y que no es nuevo en el tejido productivo, que lleva meses denunciando aspectos como la subida del salario mínimo, el impuesto a las grandes fortunas, la mayor presión fiscal a las empresas y trabajadores en un escenario en el que denuncian «inseguridad jurídica» para sus inversiones y exigen normalidad.

Un nuevo marco que incluye varios aspectos que los economistas no han dejado pasar por la trascendencia y las desigualdades que supone con el resto de territorios del país. A la ley de amnistía para políticos y ciudadanos vinculados al procés entre 2012 y 2023, hay que añadir el compromiso adquirido de negociar la cesión del 100% de los impuestos a Cataluña, la trasferencia del servicio ferroviario de Cercanías y un plan para facilitar y promover el regreso a esta región de la sede social de sociedades que en su día decidieron irse por el grave conflicto que se sufrió.

Ante esta realidad, las principales firmas que salieron de esta región tras el desafío independentista de 2017 defienden que, por el momento, no se plantean el regreso una vez cerrado el acuerdo político entre PSOE y Junts y, es más, desde la patronal CEOE reivindican el derecho a que cada compañía trabaje y tribute donde lo desee en una decisión de libertad y autonomía.

La crisis política, institucional y social a la que llevó la declaración fallida de independencia provocó en las primeras semanas de octubre de 2017 la salida de cientos de empresas de Cataluña en un fenómeno que se prolongó en los meses y años posteriores. Así , desde octubre de 2017 hasta julio de 2023, un total de 7.743 compañías con sede social en este territorio trasladaron sus sedes sociales a otro lugar, según un análisis de Informa D&B.

A nivel nacional, en este mismo período, se contabilizaron 31.409 modificaciones de sedes de compañías en España, por lo que las salidas de Cataluña representarían el 24,6% del total. En concreto, solo entre octubre y diciembre de 2017, un total de 1.298 organizaciones se marcharon de este territorio, del total de 2.175 que dejaron su comunidad en esos tres meses.

Esta cifra se fue reduciendo progresivamente. Así, en 2018, según el análisis de Informa D&B, se registraron 2.462 casos de corporaciones se mudaron de Cataluña; en 2019, 849; en 2020, otros 849; en 2021, 935; en 2022, 845 y en los dos primeros trimestres de este año 505.

Entre las corporaciones que emprendieron la mudanza por el procés figuran algunas de las principales cotizadas y entidades del país, como CaixaBank, la Fundación 'La Caixa', Banco Sabadell o Naturgy, que se implantaron en Valencia, Palma de Mallorca, Alicante y Madrid, respectivamente. Además, se fueron también otras empresas muy conocidas como Abertis, SegurCaixa, VidaCaixa, Applus+, Cellnex, Colonial, Catalana Occidente, Cementos Molins, Codorniu, Hotusa, o Grupo Planeta, entre otras, así como firmas extranjeras como Bimbo, Allianz, Axa o Zurich.

La reacción de los empresarios no se hizo esperar ante las exigencias de los independentistas al nuevo Ejecutivo de Pedro Sánchez para que cree un marco de retorno de estas organizaciones. En este sentido, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, avisó de una posible nueva «fuga de empresas» debido a la falta de estabilidad y seguridad jurídica para los inversores.

En alerta

En este escenario, Garamendi subrayó que hay un montón de temas que ponen en alerta al tejido empresarial desde el punto de vista de «la confianza» y de la necesaria seguridad jurídica, «empezando porque se rompe directamente el diálogo social».

El ejecutivo explicó que la intención de promover la vuelta de empresas es «voluntarista». «Yo también quiero que vuelvan. Cuando las organizaciones, en este caso de Cataluña, que son más de 8.000 las que se fueron y este año han seguido saliendo, fue una tristeza para todos porque a nadie le hace ilusión irse de tu tierra. Yo soy el primero que dice que ojalá volvieran. Pero para eso, no hay que ponerlo en un papel, para eso, lo que hay que hacer es tener estabilidad y seguridad», concluyó.