René Payo

Del Ayer al Hoy

René Payo


Sevilla y Burgos

28/11/2023

Hace 775 años, el 23 de noviembre de 1248, Fernando III reconquistó para Occidente Sevilla, acompañado por el burgalés Ramón Bonifaz, cuya memoria se halla muy presente en esta localidad. Este soberano fue seguido y apoyado por muchos burgaleses durante la campaña bélica. Los sevillanos lo han celebrado estos días con gran solemnidad y sin ninguna vergüenza. Esta efeméride nos da pie para recordar algunas de las relaciones que se han desarrollado entre estas dos poblaciones en el devenir del tiempo. 

Fue san Fernando quien llevó a la ciudad del Guadalquivir un nutrido grupo de canteros burgaleses para que introdujeran los secretos de la cantería gótica, dando origen a las bellas iglesias fernandinas y alfonsinas de la segunda mitad del siglo XIII. En contrapartida, enviaría desde Sevilla a la Cabeza de Castilla a destacados yeseros que exornarían el gran claustro mayor del monasterio de Las Huelgas. En las postrimerías del Gótico y en los albores del Renacimiento grandes maestros de nuestra tierra -como Simón de Colonia, Diego de Siloe y Arnao de Flandes- llegaron a la capital hispalense para llevar a cabo importantes empresas artísticas.

Decenas de mercaderes burgaleses se trasladaron al puerto de esta ciudad, a raíz del Descubrimiento de América, destacando por sus actividades en la Casa de Contratación. Entre ellos sobresale Sancho Ortiz de Matienzo, quien, a comienzos del siglo XVI, trajo a Villasana de Mena a alarifes sevillanos para levantar el convento de Santa Ana, una de las protectoras de Triana, contratando también a Alejo Fernández, el mejor pintor de aquellos años de esa urbe andaluza, para que ejecutara los desaparecidos retablos de este cenobio. Muchos de nuestros comerciantes fraguaron grandes fortunas en la Carrera de Indias y su huella se halla evidente en múltiples rincones de esa localidad. Algunos de ellos impulsaron la devoción en Sevilla del Cristo de Burgos, cuya imagen es una de las tallas de mayor devoción en su Semana Santa. Son estos solamente algunos de los vínculos entre Burgos, capital de Castilla la Vieja, y Sevilla, capital de Castilla la Novísima, que hacen que un aire de familiaridad, a pesar de la distancia y las diferencias, nos rodee cuando recorremos las intrincadas calles hispalenses.