La alta velocidad entre Madrid y País Vasco, no antes de 2035

L.M. / Burgos
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ADIF da por primera vez pistas sobre su pronóstico de entrada en servicio del corredor al proyectar ese año la circulación de 22 trenes por los 5 actuales. La inauguración en 2030 es casi imposible

Imagen de la actual línea entre Burgos y Vitoria a la altura de Quintanapalla, donde hay dispuesta una playa de vías (a la izquierda) para que los convoyes se puedan apartar en caso de cruce. - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

Aunque desde Europa insisten por activa y por pasiva en que el corredor de alta velocidad entre Madrid y el País Vasco (Burgos mediante) deberá estar operativo no más allá de 2030, todo hace indicar que esto no será posible. Al menos en tiempo y forma. La 'Y vasca', es decir, la plataforma que conectará entre sí Vitoria, San Sebastián y Bilbao, sí que llegará a tiempo -la última estimación habla de 2027 para su entrada en servicio- mientras que las sensaciones del tramo entre la ciudad alavesa y Burgos, sin aún proyectos encima de la mesa sobre los que basar la construcción, son francamente malas.

Con la ya manida fecha de 2030 para tener todo listo prácticamente descartada, el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias ha puesto hace unos días sobre la mesa un plazo razonablemente más sensato: 2035. Tal y como recoge el estudio técnico de soterramiento ferroviario en Valladolid que ha presentado recientemente el Adif, el organismo público estima que para ese año el corredor de alta velocidad Madrid-País Vasco estará plenamente operativo. De los 5 trenes que circulan a diario entre ambas comunidades (tres procedentes de Irún/San Sebastián y dos desde Bilbao) se pasará dentro de una década a los 22. Así lo refleja el documento que el ministro de Transportes, Óscar Puente, presentó a los vecinos de la ciudad que anteriormente dirigió a finales de febrero. Es más, ampliando el rango de acción hasta 2050, el Administrador pronostica que serán 24 las frecuencias de esta línea que atravesarán la capital vallisoletana.

Esta estimación, la de 2035, es sin duda alguna mucho más coherente con los plazos administrativos que quedan aún pendientes y a sabiendas de los múltiples contratiempos que se desencadenarán durante su construcción. A finales de este año se entregarán los primeros proyectos que se redactan desde marzo de 2023, aunque no será hasta dentro de doce meses cuando el Ministerio tendrá todos encima de la mesa.

Aunque el Adif cuenta con licitar las obras de dos de los cinco tramos este mismo 2024, todo hace indicar que este hecho se producirá a lo largo -más bien al final- de 2025. Antes de ese momento los técnicos deberán revisar los planos que han encargado a las ingenierías, amén de expropiar los terrenos afectados por su construcción. Una vez adjudicadas las obras, proceso que a buen seguro se dilatará varios meses vista la enorme cuantía de cada lote, estas se alargarán entre dos y tres años. De este modo, y sin contar los -seguros- problemas que se producirán durante el transcurso de los trabajos, nada hace indicar que 2030 sea una estimación razonable. Así las cosas, el 2035 se erige ahora, aunque quién sabe si algún curso antes, como el plazo más real para el Gobierno.

Futura operativa. Pero, ¿los 24 trenes previstos por el Adif en el corredor Madrid-País Vasco significará que todos ellos efectúen parada en Burgos? En principio no, aunque todo está en el aire. Nada se sabe todavía de cómo se configurarán los horarios -primero hay que empezar a construir la plataforma- pero la terminal Rosa Manzano cuenta con dos vías que permitirían a los convoyes proseguir su camino sin detenerse en la capital castellana. Se trata de las centrales que no cuentan con andén propio, y por donde los convoyes podrían pasar -no a 300 kilómetros por hora, por supuesto- pero sí sin detenerse.

Al igual que ocurrirá en el caso de la conexión hasta Vitoria, donde algunos trenes entrarán en Miranda a través del bypass y otros no, o como Segovia, a medio camino entre Valladolid y Chamartín y donde no todos los trenes paran, es muy posible que Adif flete unidades que conecten de forma directa Bilbao o San Sebastián con Madrid para acortar tiempos. No obstante, el grueso se prevé que sigan efectuando la parada correspondiente en Burgos.

La incorporación del País Vasco (2,1 millones de personas) a la red de alta velocidad española disparará a buen seguro el interés de las operadoras privadas Ouigo e Iryio. En la actualidad prestan sus servicios hasta el Mediterráneo o hacia Andalucía, aunque en numerosas ocasiones han reiterado su preferencia por llegar hasta la vertiente cantábrica para expandir su modelo de negocio. Ouigo, de capital francés, se ha mostrado en numerosas ocasiones muy interesada en llegar con sus trenes hasta el País Vasco. Sin embargo, la falta de conexión entre Burgos y Vitoria deja por el momento en stand-by esta idea.

Además, este movimiento podría provocar que la marca de bajo coste de Renfe, denominada Avlo, se interese también por solicitar surcos (espacio horario) para poner en marcha algún tipo de trayecto comercial que tenga en Rosa Manzano un punto de paso. Todo supeditado a la construcción de la plataforma de la que, a día de hoy, no hay ni tan siquiera planos.