La provincia revierte la sangría poblacional

L.M. / Burgos
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Lleva dos años y medio seguidos al alza. Los 359.200 habitantes a 1 de enero confirman la evolución sostenida tras la pandemia y ponen a Burgos en niveles de población de julio de 2016. Los ciudadanos extranjeros son ya 35.700

La presencia de más niños en los pueblos, como en el caso de Medina de Pomar, es síntoma de crecimiento demográfico. - Foto: Alberto Rodrigo

Aunque volver a niveles de población de enero de 2009, cuando la provincia llegó a 'albergar' a 374.808 personas, es algo realmente complejo, lo cierto es que Burgos ha conseguido revertir -de forma no obstante muy moderada- la sangría demográfica que sufre desde hace tiempo. El INE dio ayer jueves a conocer el censo provisional a 1 de enero de 2024 del territorio burgalés, que asciende hasta los 359.200 habitantes.

Esta cifra consolida el incremento de vecinos que arrancó en julio de 2021, en plena recuperación de la pandemia. Ese mes el Instituto Nacional de Estadística notificó el primer incremento del censo desde enero de 2020, cuando motivado por el exceso de mortalidad que generó la covid-19 la población cayó en picado. De este modo, son ya 30 los meses en los que la evolución demográfica es positiva, un hecho que no sucedía en Burgos desde principios de siglo.

Pero, ¿cómo se distribuyen esos 359.200 burgaleses registrados por el INE? Una inmensa mayoría, casi el 90%, son de origen español, es decir, nacidos dentro del territorio nacional, mientras que los 35.700 restantes nacieron lejos de las fronteras pero actualmente residen en la provincia. Ambas comunidades llevan tendencias dispares: por un lado los nacionales no hacen sino acumular meses y meses con su censo a la baja, mientras que los extranjeros no dejan de crecer. En estos momentos los burgaleses no españoles de nacimiento alcanzan su máximo histórico, una cifra que cada vez que el INE actualiza sus estadísticas es más alta.

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